El PBI creció menos y subió la inflación

Por el conflicto entre el Gobierno y el campo, la actividad creció 7,5% y los precios, 18,9%; la inversión se desaceleró al 12,5%.

19deSeptiembrede2008a las07:41

La economía argentina dejó las tasas de crecimiento chinas en el pasado y la inflación real se aceleró, más allá de lo que diga el índice de precios al consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Ese es el balance que dejan las cifras del propio Indec sobre el producto bruto interno (PBI) del segundo trimestre, que muestran además las huellas que dejó el conflicto entre el Gobierno y el campo.

El PBI creció un 7,5% en el segundo trimestre respecto del mismo período del año anterior. Fue la menor expansión de los últimos cuatro años. La inversión, la estrella del primer trimestre, disminuyó su crecimiento casi a la mitad, mientras que las exportaciones, afectadas por los sucesivos paros de los productores, cayeron un 1,8% en relación con un año atrás.

En medio de ese "parate", tal como lo graficaron muchos analistas, la inflación se aceleró. Los precios de toda la economía aumentaron un 22,6% en el segundo trimestre en la comparación interanual, según el deflactor del PBI. Fue el alza más pronunciada desde el primer trimestre de 2003. El consumo registró una inflación levemente menor, del 18,9%, aunque también fue la mayor de los últimos cinco años, según el deflactor del consumo privado.

Ambos datos se construyen con una metodología distinta de la del IPC. Su alcance también es diferente: mientras el primero mide todos los precios de la economía, incluidos los de, por ejemplo, materias primas, como el acero, la soja o el petróleo, el segundo abarca todos los bienes y servicios que se consumen, y no sólo los de una canasta, como ocurre con el IPC. Los tres indicadores mostraban la misma tendencia hasta el inicio de 2007, cuando el desembarco en el Indec de Beatriz Paglieri, una funcionaria que responde al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, redundó en un menor IPC.

Aunque no existe un consenso respecto de la magnitud, economistas coinciden en que las cifras del crecimiento están "infladas" por la manipulación del IPC, que se utiliza para calcular algunas de las cifras del producto bruto. Pero como la inflación que dejó el deflactor fue más "razonable", entre los analistas prevaleció la idea de que la distorsión fue leve.

Aun así persiste la noción de que la desaceleración, que comenzó unos meses antes del conflicto agrícola, es un poco más profunda de la que revelan los datos oficiales. Y que el vendaval provocado por la crisis financiera global probablemente la profundice. "Nosotros estamos ajustando la previsión para el año próximo, un poco por debajo del 4 por ciento. Teníamos proyectado un crecimiento del 4,3 por ciento y ahora los tenemos en 3,9", señaló Daniel Artana, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).

Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein & Asociados, dijo que también revisará su proyección para este año, que actualmente se ubica en el 7%. Respecto del informe oficial, Dal Poggeto centró sus dudas en el crecimiento del sector de servicios, el más dinámico de la economía, con una expansión del 9%, que se extendió hasta el 23% en el caso de la intermediación financiera. Es, justamente, una de las cifras que se calcula a partir del IPC. "Es raro ese crecimiento en la mitad de la corrida bancaria", ponderó Dal Poggetto, en referencia a la dolarización de carteras que se vivió por la incertidumbre desatada a partir del conflicto agrario.

Sólo dos sectores de la economía se retrajeron, según los datos oficiales. El agro, cuya actividad disminuyó un 1,6%, y la explotación de minas y canteras, que retrocedió un 4% por la caída en la producción de petróleo.

La inversión, una variable clave para mantener el crecimiento, aumentó un 12,4% en un año, po

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