La devaluación llega a 24% en Brasil y amenaza la competitividad local

El derrumbe del plan real en enero de 1999 vino acompañado por una devaluación brasileña de 60%. Fue el principio del fin para el régimen de convertibilidad.

Por
19deSeptiembrede2008a las07:53

Brasil devaluó 24% el real en los últimos dos meses y puso en jaque la competitividad de la economía argentina. El porcentaje de devaluación se acerca a la mitad del registrado durante la crisis del real, que para muchos analistas fue el principio del fin de la convertibilidad. La acumulación de reservas y el superávit fiscal brasileño permiten tener una mayor cuota de optimismo que en 1999, aunque la debilidad del real representa un nuevo desafío para los exportadores locales.

El real se vendió ayer a 1,94 por dólar, muy por encima del 1,56 de comienzos de julio. Aunque en Brasil la volatilidad del tipo de cambio no puso los pelos de punta como en la Argentina y el efecto sobre el comercio exterior suele ser menor. De hecho, en un fuerte proceso de apreciación cambiaria las exportaciones cariocas tocaron máximos históricos este año.

En los últimos cuatro años el gobierno de Lula da Silva logró alcanzar un superávit fiscal promedio de 2,5% del PIB y reducir su exposición de endeudamiento de corto plazo. Además, acumuló reservas internacionales por 208.000 millones de dólares, más de cuatro veces los activos del BCRA. Estos indicadores reflejan que la economía brasileña se encuentra en una situación muy distinta a la de enero de 1999, cuando la fuga de capitales, la caída de reservas y el deterioro de las finanzas públicas terminaron por derrumbar el plan real y el régimen cambiario pasó a la flotación con una devaluación de 61%. No obstante, la balanza de pagos aún depende en exceso de la entrada de capitales.

Con el real a 1,94 por dólar será más difícil exportar y más probable que los productos brasileños inunden el mercado local. El déficit comercial bilateral fue de 444 millones de dólares en lo que va de 2008. Dante Sica, titular de Abeceb.com, resaltó que es necesario dejar pasar unos días para ver como reacciona el sistema sin nerviosismo y si los nuevos valores del real representan un cambio permanente. “La tendencia de Brasil antes de la crisis era mantener un tipo de cambio bajo. Hay que observar en 15 días si cambió la tendencia”, comentó Sica.

En tanto destacó que el déficit comercial de la Argentina con Brasil no tiene su origen en la diferencia del tipo de cambio sino que obedece a cuestiones estructurales como la reducción de las ventas locales de trigo, lácteos y combustibles, y la necesidad de importar más energía. “Hay que tener en cuenta que la principal prioridad de Brasil es la lucha contra la inflación, y el tipo de cambio y las tasas de interés se disciplinan con ese objetivo”, manifestó.

Desde San Pablo, Octavio de Barros, director de investigación macroeconómica de Bradesco, explicó que no hay fuga de capitales en Brasil. “Los exportadores no venden sus dólares porque hay menos líneas de crédito abiertas, pero es una cuestión coyuntural. Hay menos crédito disponible no sólo en Brasil”, dijo De Barros.

Para el especialista, la devaluación no tiene que ver con los fundamentos de la economía, sino con una cuestión coyuntural. “Parte de la devaluación se da porque el dólar se fortaleció en el mundo, al menos hasta hace pocos días, y por la baja en los precios de los commodities”, remarco y concluyó que “no hay problemas serios en Brasil sino que la crisis afecta la liquidez mundial”.

Por su parte, Felix Peña aseguró que “habrá que seguir de cerca el caso del Brasil y la amplitud del déficit de cuenta corriente. Ese sería el principal problema que podría producirse en la economía si la crisis se traduce en una fuerte caída de la demanda de sus exportaciones”, reconoció.

Fernando Alonso y Santiago Chelala.

Temas en esta nota

    Cargando...