Las reservas, otra vez en la mira del Gobierno

El escenario - Por Carlos Pagni.

22deSeptiembrede2008a las08:01

El kirchnerismo ha resuelto liberarse de cualquier atadura institucional para superar la amenaza de un nuevo default sin recurrir a un plan de ajuste. Esa decisión está cifrada en varias cláusulas que el Poder Ejecutivo redactó en la última semana: en dos de ellas se autoriza el uso de reservas del Banco Central para financiar al Tesoro y en la otra se elimina la prohibición que pesa sobre el Banco Nación para financiar a las provincias.

Encriptada en esta trama jurídica, que el Congreso discutirá en las semanas venideras, se esconde una confesión de Cristina Kirchner: la urgencia fiscal vuelve a ser una de las mayores debilidades de la economía argentina. Es decir, el Gobierno terminó de darse por enterado de algo que ya habían diagnosticado los especialistas, los mercados y hasta un financista tan afable como Hugo Chávez, que se cubrió con una tasa del 15% para extender el último préstamo.

La autorización para que el Ministerio de Economía se sirva de las reservas del Central es otro sketch de la comedia del pago al Club de París. El directorio del Banco no iba a autorizar esos fondos, que sólo podrían destinarse a saldar las deudas de la institución con organismos multilaterales de crédito. No las del Tesoro con una asociación, como es el Club.

Para salvar el desacierto, el artículo 16 del decreto de ampliación presupuestaria que firmó la señora de Kirchner exceptuó al Banco Central, para el caso del Club, de la prohibición de conceder préstamos al Gobierno que establece su Carta Orgánica. Como se ve, la Presidenta decidió debutar a lo grande en la emisión de ese tipo de normas que se había jurado no firmar. Su decisión de avasallar la autonomía del Central fue, además, un generoso saludo a otro debut: el del ex titular de esa entidad Alfonso Prat-Gay como candidato a diputado de la Coalición Cívica. Prat-Gay advirtió que "la medida es de una enorme gravedad institucional porque debilita al Banco Central de un país que ya soporta una inflación del 30% anual".

Cristina Kirchner sinceró que para su modelo cesarista el Banco Central es una dependencia más del Poder Ejecutivo. La anomalía puede resultar costosa porque las reservas del Central son un paraguas indispensable en medio de la tormenta financiera internacional. Además, si el Tesoro cuenta ahora con esas reservas, se les habrá dado la razón a los tenedores de bonos en default que reclaman al juez Thomas Griesa el embargo de esos activos. Hay expertos que suponen que el DNU de la semana pasada ha despejado el camino de Griesa. Y que ante la inminencia de una condena operativa, el Gobierno terminará por reabrir el canje de deuda.

A propósito de esta operación: el martes pasado, representantes del banco Barclays presentaron ante encumbrados miembros del gabinete su propuesta formal, sobre la que viene informando LA NACION. Esos ejecutivos volvieron a Nueva York con un prudente optimismo. Todo el Gobierno está al tanto de su oferta y, en principio, no hubo un rechazo. Nada que alcance para evitar a la Presidenta algún sobresalto en su paseo por Manhattan. La liga de tenedores de bonos impagos denominada American Task Force Argentina ofrece en su página web un formulario para enviar cartas de protesta a Robert Greifeld, titular del Nasdaq, por haber invitado a la señora de Kirchner a visitar esa institución bursátil. Otros holdouts , como el mayorista David Martínez, serán más amigables: el mexicano aguarda alguna señal de Cristina Kirchner durante el almuerzo con el Consejo Judío Mundial, al que fue invitado, el viernes próximo.

Quienes, en cambio, accedieron al canje de 2005 deberían estar más contentos. Para ellos el Gobierno preparó otra modificación de la Carta Orgánica del Central. La del artículo 20, que fija los límites de las transferencias de reservas al Tesoro con el objetivo de evitar que esos pr

Temas en esta nota

    Cargando...