Llegó la lluvia, pero la sequía aún castiga a Santa Fe y Chaco
Junto a las pérdidas que ya se registraron estaba bajo amenaza la siembra de granos.
Las lluvias que malograron el domingo de muchos porteños serán de suma importancia para la salud de la economía nacional de los próximos meses. Y es que interrumpieron una extensa sequía que, además de provocar millonarios daños a la producción agropecuaria, amenazaba el principal negocio que tiene la Argentina: la siembra de granos gruesos, con la soja a la cabeza. Las precipitaciones cayeron generosamente ayer sobre la región pampeana, aunque todavía había zonas, como el Chaco o el norte santafesino, que esperaban por el agua.
Con registros de hasta 50 milímetros caídos desde el sábado a la noche, estas lluvias sirvieron para cambiar el humor de muchos productores. Bastaba para darse cuenta con ingresar ayer a alguno de los foros que comparten los chacareros en Internet. En FyO.com, a modo de ejemplo, un tal "Charata" relataba que sobre su campo de Armstrong, en Santa Fe, habían llovido 12 milímetros. "Es poco. Pero después de 7 meses y 8 días, es genial", festejaba.
Hasta ahora, la extensa sequía --considerada por algunos expertos como la más severa en 100 años-- se había ensañado especialmente con la ganadería. Sin pastos suficientes en los campos, esa actividad padeció una mortandad de animales pocas veces vista. En especial en las provincias norteñas y del Litoral, son centenares de miles las cabezas perdidas por falta de alimento.
