Impacto en la economía argentina: se derrumba la teoría del desacople local

Una recesión global que reduzca el acceso a los mercados internacionales e impacte sobre el precio de los commodities será difícil de sortear para la economía argentina, por más que la burbuja tenga origen financiero.

30deSeptiembrede2008a las07:41

Del desacople internacional al desacople local, y luego ni eso. Echada por tierra la teoría de una crisis circunscripta a los Estados Unidos, la Argentina acudió al desacople de la economía real de los mercados financieros como esperanza de reducir el impacto de la crisis internacional que ayer golpeó como nunca a los mercados globales. Una recesión mundial será imposible de esquivar pese a la escasa entrada de capitales especulativos, el bajo endeudamiento de los argentinos y la cobertura de las necesidades de financiamiento del año próximo. El cóctel de ingredientes de quienes prefirieron mantener el optimismo se agotó a la velocidad del derrumbe bursátil.

Con un sistema bancario pequeño en relación al Producto Interno Bruto (PIB) y sin corridas a la vista, la debilidad de tamaño se tradujo en fortaleza para afrontar el escenario de crisis. No obstante, una recesión que reduzca el acceso a los mercados y los precios de los commodities implicará un fuerte golpe para el Fisco, para la producción de empresas argentinas y para el empleo doméstico.

En los últimos días, la inyección de liquidez de la Reserva Federal debilitó el dólar, que volvió a subir a 1,44 por euro luego de apreciarse hasta 1,39 a comienzos de mes. Aunque la devaluación de la moneda estadounidense actúe de aliciente para el precio de los productos primarios, la menor entrada de dólares equivale a menor recaudación por la vía de retenciones, principal sustento del ahorro público. El boom de la soja, el maíz y el trigo permitió en los últimos años obtener los recursos extra por derechos de exportación y mantener un superávit fiscal primario promedio de 3% del PIB. Una tarea que en 2009 promete ser ardua.

Entro otros mitos, también se desplomó la teoría del aterrizaje suave. Las consecuencias sociales del aterrizaje de emergencia aún pueden manejarse para que el desastre no sea mayor. Con o sin piloto de tormentas, será difícil aislar a la economía real del final abrupto de la burbuja financiera.

Extranjerización

Más del 60% de las 500 empresas más grandes del país son de capital extranjero por lo que sería de esperar una caída de la inversión que provoque una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía y de la generación de empleo. Esto sólo contribuirá a controlar la inflación, el principal desafío que enfrentó la política económica en lo que va del año, mientras el tipo de cambio permanezca estable. De lo contrario, la devaluación se reflejará en los precios.

Aunque pocos aún esgrimen que la crisis hipotecaria no tendrá consecuencias en los países de América Latina, aún resta identificar cuán grave será el contagio. La menor bancarización, que en épocas de vacas gordas aparecía como una debilidad, era uno de los argumentos principales de la economía para amortiguar el contagio mientras éste se mantenga en la órbita financiera.

Otro escenario posible es que el impacto sea mayor en Brasil, que tiene un sistema financiero y una posición de endeudamiento menos estrecha que la Argentina. Si la crisis golpea a la economía carioca de lleno, las consecuencias para la Argentina podrían ser graves.

En 2008 el crecimiento será menor al 8% por primera vez en 5 años. Al igual que la convertibilidad en su momento, el modelo K deberá probar su capacidad para atravesar shocks externos sin derrumbarse. La política monetaria y la política fiscal cuentan con un margen de maniobra mayor al de otras crisis pero el peligro es creer que el entorno externo es causante de todos los problemas y no implementar los ajustes necesarios. 

Por Santiago

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