La crisis frenó la exportación de carne y derribó los precios

Rusia, el otro gran mercado de la carne local, renegocia el valor de los envíos en curso, y no hace nuevos pedidos, como tampoco Chile. Los frigoríficos paran o reducen faena.

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02deOctubrede2008a las08:09

La crisis financiera internacional empezó a afectar las ventas de los frigoríficos, que ya asumen que –por los problemas que venían teniendo para exportar desde marzo debido a las restricciones oficiales– apenas picotearon unos canapés en la fiesta de precios previa, y que no habrá otra por largo tiempo.

Es que la Unión Europea (UE) y Rusia, los dos principales mercados de la carne local (uno por calidad y el otro por cantidad), achicaron la demanda y dejaron en claro que ya no van a pagar lo que hasta ahora. Y Chile, que no quiere carne fresca con más de cinco días de antigüedad, cansado de la informalidad de los permisos de exportación locales, casi dejó de comprarle al país.

La UE es el mercado que le paga a la Argentina los mejores precios por carne fresca de la mejor calidad (particularmente el llamado rump & loin: lomo, cuadril y bife angosto), que fundamentalmente destina a restaurantes. Allí, dicen frigoríficos exportadores, por el cambio de la relación dólar/euro que aparejó la crisis y el nerviosismo global, los precios se derrumbaron cerca de u$s 5.000 por tonelada en los últimos 20 días: de unos u$s 18.000 a unos u$s 13.000, o entre 25% y 30%. “No es que los clase alta o media-alta que comen no puedan pagarla más, es que nadie tienen ánimo de salir a comer”, explicó un importador europeo.

Otro tanto ocurrió con los cortes de la cuota Hilton, que son los mismos, sólo que se despachan libres de aranceles. Del récord de récords de más de u$s 21.000 que había alcanzado en parte por la exclusión de Brasil del mercado europeo por razones sanitarias, y en parte por la autorrestricción del Gobierno de la oferta argentina, la tonelada hoy se encuentra en torno de los u$s 15.500. Sigue siendo un precio históricamente alto, pero, claramente, muy lejos del que era. “Encima, en julio y agosto nos perdimos esos precios, porque el Gobierno no distribuyó la cuota”, se lamentaban ayer en un frigorífico.

En tanto, los exportadores que viajaron hace 10 días a la gigante feria World Food Moscow, se encontraron con que los esperaban los importadores rusos para cancelarles pedidos y renegociarles todos los precios, incluso de cargamentos ya embarcados o de buques atracados en San Petersburgo. Los rusos compran carne para industrializar. El valor de ese producto estaba muy inflado en ese mercado, que llegó a pagar u$s 3.600 o más lo que en Estados Unidos valía u$s 2.200. Pero, hoy, ya se acercó a ese valor.

A raíz de esto, varios frigoríficos exportadores empezaron a reducir la faena, y algunos dicen que paralizarán las plantas hasta que el panorama se aclare.

Uruguay, que venía aprovechando las restricciones de Brasil y la Argentina, no quedó inmune: su ingreso de divisas promedio por carne (su principal exportación) en septiembre fue el más bajo desde 2005.

Por Alejandra Groba.

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