El temor a una depresión vuelve a dejar a Wall Street de cara al precipicio
Hoy nadie sabe hacia dónde va el mercado. Y si dice lo contario, miente. En Wall Street se profundizaron los temores por la falta de crédito y la poca efectividad que tendría un nuevo recorte de tasas. La bolsa local cayó 5%.
Pasa como en las películas –como en las malas películas– cuando el melenudo protagonista cae desde un piso 145 sobre hormigón de granito precámbrico con incrustaciones de titanio en punta y, después de sufrir la masacre del siglo atravesado por cientos de estalactitas sangrientas, la cámara muestra que se acerca la bella protagonista (siempre rubia, semidesnuda y corriendo), aproxima su femenina y espléndida humanidad a la de él, lo cachetea un poco en la mejilla (si el golpe fue muy bravo le tira medio vasito de agua sin gas en la cara) y el espectador sabe... que el melenudo suicida se levanta.
Los buenos ganan siempre.
Para los inversores, Wall Street (y sus mercados satélites) dejaron de ser los buenos de la película. Y no hay “rubia” con súper-recorte de tasas de interés, ni “vaso” con paquete de medidas que pueda revivir al protagonista de este drama de dimensiones inciertas.
Ayer el Dow volvió a perder 7,3%. Fue el recorte más pronunciado desde 2003 y, paradoja de nitroglicerina mediante, la cruda comparación puede no ser apta para cardíacos: hace un año nada más, 12 meses del calendario lunar, el muchacho de Wall Street cruzaba los 14.000 puntos, su máximo histórico. Algo que hoy se mira con envidia (sana). El Merval le fue fiel a la consigna y perdió 5%.
