Wall Street volvió a desmoronarse: tuvo la peor caída desde el crash de 1987

El S&P se desplomó 9%. Datos macro y comentarios de Bernanke y Paulson fueron la excusa. El plan global no salvará la economía n JPMorgan y Wells Fargo presentaron balances mejores a los esperados, pero analistas creen que el salvataje a las entidades no será una panacea.

16deOctubrede2008a las07:52

Dos días, o uno (si usted invierte en el Merval o en acciones de Estados Unidos) duró el patrocinado rally de los mercados. Nada más que eso. Ayer, y a coro, las bolsas volvieron a hundirse como en el peor momento de la semana pasada, mostrando rojos de hasta 9% (y del 12% en Brasil o Argentina). Para los índices americanos, éste fue el derrumbe más importante desde el crash de 1987 cuando el Dow Jones perdió en un día 22%. Irónicamente, se está a tres días de cumplirse 21 años de esa fatídica jornada.

Sea como fuere, todo esto demuestra –por caso– que la caída en los precios de los activos no tiene un piso sólido y que las medidas para salvar al sistema financiero no corrige la recesión mundial en ciernes. Podrán no caerse más bancos, pero la macro está herida de muerte. Algo que, vale reconocerles, admitieron los funcionarios estadounidenses de más alto rango: Ben Bernanke habló de “amenaza significativa para la economía”, y que “llevará tiempo restaurar el crédito”; mientras que Henry Paulson blanqueó que “continuarán las dificultades económicas”. No precisamente un canto al optimismo.

De todas formas, esto no es novedad para los analistas que vienen prediciendo el escenario más catastrófico hace más de un año. El que hace punta esa categoría es Nouriel Roubini, el profesor de la Stern School of Business en Nueva York y ex asesor económico de Bill Clinton. Según dijo a Bloomberg Television, esta será la peor recesión en EE.UU. de los últimos 40 años, durará entre 18 y 24 meses, el desempleo (hoy en 6,1%) trepará al 9% y los precios de las casas ajustará otro 15%. Además, vaticinó que el gobierno americano tendrá que duplicar el monto que está utilizando para recomprar acciones de los bancos y así salvarlos de la quiebra, y que las pérdidas totales de las entidades por la crisis se acercará a u$s 3 billones (cuando Roubini calculaba anteriormente un rojo de u$s 1 o 2 billones y la estadística oficial sólo muestra u$s 637.000 millones en pérdidas).

Claro que ayer aparecieron noticias que ayudaron a convalidar escenarios apocalípticos. El más importante, las ventas minoristas que registraron en septiembre la mayor caída mensual de los últimos tres años, al descender 1,2%, “lo que pone de manifiesto la caída del consumo en un contexto de recesión económica”, dice Research For Traders. Además, el Libro Beige de la Fed desnudó que la actividad económica se debilitó en todo Estados Unidos porque empresas revisaron sus inversiones en capital y los consumidores redujeron su gasto. Lo obvio.

Por último, el descenso en el precio del petróleo y del gas comienzan a tener efecto en el índice de precios al productor (IPP), o sea la inflación mayorista. Cayó por segundo mes consecutivo un 0,4% en septiembre, tal como esperaba el consenso del mercado. Excluyendo alimentos y energía, los precios aumentaron 0,4%, siendo un incremento interanual del 4%.

Manotazo de ahogado

Casi sin resto para aplicar mayores medidas que puedan atemperar la inminente recesión, empezaron en el mercado a clamar por otra intervención de Bernanke. Ahora, se cree que la Reserva Federal deberá llevar la tasa de fed funds al 1% (desde el actual 1,50%) como hiciera el mítico Alan Greenspan. En el mercado de futuros se descuenta con un 56% de probabilidad un recorte de un cuarto de punto en la reunión del 29 de este mes. Un día atrás, esa probabilidad era del 92%. ¿Qué cambió? Ahora, el 44% (contra el 8% antes) pricea una poda de 50 puntos básicos.

No son pocos los que creen poco efectiva –

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