Las alarmas continúan encendidas

La Argentina resignaría U$S 11.000 millones en exportaciones de la nueva cosecha.

17deOctubrede2008a las07:41

La fiesta de los precios agrícolas se esfuma en medio de un violento cambio de tendencia; y el impacto lo sentirá la Argentina en los próximos meses.

La combinación de valores planchados como nadie esperaba y un recorte de unos siete millones de toneladas en el volumen de la nueva cosecha significará una caída de casi siete mil millones de dólares en divisas de la exportación.

Lo padecerán en sus cuentas los productores y el resto del complejo agroindustrial, y también el Gobierno, que recaudaría 2.500 millones de dólares menos en retenciones, desde los 11 mil millones computados para este año. Ésta es la "primera y cauta estimación" que presentaron Gustavo Oliverio y Gustavo López, de la Fundación Producir Conservando, durante el seminario Agrotendencias 2008, que se concretó el pasado martes convocado por la Federación de Acopiadores de Granos.

Según los analistas de la FPC, la cosecha total de granos local bajará de 97 millones a 90 millones de toneladas, debido a razones climáticas y económicas. Pero también pasaron un aviso al Gobierno al advertir que gran parte de esta caída abrupta de la producción, de un año para otro, se debe a las políticas internas que afectan al complejo.

Sumados todos los cultivos, se sembrarían 500 mil hectáreas menos (de 31,8 a 31,3 millones de hectáreas) con caída en cereales (trigo y maíz) compensada en parte por la suba en el grupo de oleaginosas (21,5 millones de hectáreas), la mayor parte dedicada a soja que pasa a ocupar cerca de dos tercios del área total.

Retenciones y proteccionismo. En medio del desconcierto mundial, los analistas y expertos que ocuparon los paneles se cuidaron de lanzar pronósticos definitivos, todos cruzados por el tamiz de la incertidumbre.

Las preguntas sobre la coyuntura en medio de las drásticas caídas de precios fueron inevitables, por más que el objeto del seminario fue incursionar en las variables de largo plazo.

El primero en lanzarse al ruedo fue Loek Boonekamp, consejero senior en agricultura de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, un foro liderado por los países desarrollados de Europa y Estados Unidos).

Luego de repasar la "mezcla explosiva" que en el último año y medio catapultó los precios de los granos (aumento de la demanda, stocks limitados, uso para biocombustibles, burbuja especulativa, debilidad del dólar), Boonekamp aportó un dato muy ajustado al caso doméstico: 28 de 40 países que habían tomado resguardos como la suba de los derechos de exportación frente a la suba de precios, ahora están desmantelando esas medidas para recomponer la economía de los productores. "Personalmente, creo que hay maneras más eficientes, como mantener abiertos los mercados, para dinamizar la producción. Las retenciones tienen un beneficio de corto plazo, lo mismo que la acumulación de stocks de emergencia. A medida que bajen los precios, estas políticas deben tender a desaparecer", opinó.

El mensaje del economista holandés (durante las preguntas también debió aclarar que, en 35 años, los gobiernos hicieron oídos sordos a la prédica de la Ocde en contra de los subsidios agrícolas), estuvo en sintonía con las críticas que los operadores y analistas locales arrojaron sobre la administración kirchnerista.

Tres meses atrás, en medio de la confrontación con el Gobierno, el seminario de los acopiadores (organizado por la consultora Sema Servicios y Marketing) había sido prorrogado para esta nueva fecha. Ahora, la debacle de los mercados añadió otros motivos de preocupación.

Soja bajo presión. Cuando le tocó el turno al panel de oleaginosas, Daniel Miró, de la consultora Novitas, llamó la atención sobre un dato aportado previamente por Siegfried Falk, de Ista Oil World: en los últimos dos m

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