Madrid tuvo una baja histórica por la decisión de los Kirchner

El Ibex cayó 8,1% por temor a las pérdidas de firmas españolas.

23deOctubrede2008a las07:38

De la mano de la nacionalización de las jubilaciones privadas, un tembladeral azotó el hilito de credibilidad que le queda al gobierno de Cristina Kirchner entre inversores españoles. Atrapados entre el pánico y la sospecha de que "ya no se sabe lo que puede venir de ese país", castigaron como nunca antes los valores de empresas españolas con inversiones en la Argentina, que cerraron todos con bajas inusitadas.

Semejante estampida terminó por disparar la segunda caída más grave en la historia de la Bolsa madrileña, que ayer cerró con un derrumbe del 8,16 por ciento. Pasada la medianoche y pese a las explicaciones del gobierno argentino, las cosas no fueron mejor.

"La crisis argentina tumba el Ibex 35", tituló su edición de hoy, a toda página, el influyente diario El País. En tapa aseguró que la nacionalización decidida por Cristina Kirchner "dispara el fantasma del corralito", mientras que en el interior, en una nota editorial, juzgó la acción de gobierno como un "disparate".

Tal el cierre de una durísima jornada para la imagen de la Argentina. Y para los dividendos de las empresas españolas que operan en él.

La acción de la petrolera Repsol YPF perdió más del 15% y su cotización tuvo que ser suspendida, mientras que el banco Santander (dueño del Santander Río), con un tobogán del 9,9%, coqueteó con la bandera roja de la suspensión que se aplica al llegar al diez por ciento. Todo bajo el consenso generalizado de que eso fue "por culpa de lo que pasa en la Argentina". Desde ese punto de vista, fue casi natural que firmas castigadas apelaran, como alarde de virtud, al recurso de sostener que su exposición en el país "es muy reducida".

Es que la Argentina ?"¡Otra vez la Argentina!", como se repitió hasta el cansancio en los informativos? fue noticia del día, pero asociada a palabras de dura connotación: "Miedo, corralito, incertidumbre, incautación, expropiación de ahorros, saqueo, posible default". Hubo insistentes evocaciones del corralito. Y, como en aquellos tiempos, el día cerró aquí con un golpe durísimo para la credibilidad argentina.

Golpe inesperado
Un golpe para el que nadie parecía estar muy preparado. "No se sabía nada", dijeron en el Palacio de la Moncloa, la sede del gobierno español. "Fue una verdadera bofetada", añadió otra fuente consultada. Tal como ocurrió en los primeros días que siguieron a la decisión del gobierno de Cristina Kirchner de nacionalizar la española Aerolíneas Argentinas y generar con ello una pústula en la relación bilateral, otra vez el bajo perfil fue ayer la consigna.

La sorpresa se repitió luego entre las principales empresas atrapadas por el feroz castigo de los inversores españoles. Todas soportaron la difícil rueda bursátil sin reacción.

No había razón objetiva para que Repsol cayera 15,75%. Nada que justificara los insistentes rumores de que la empresa sería el próximo blanco de un zarpazo del Gobierno.

Pasado el mediodía español, el clamor local era que "alguien" en el gobierno argentino diera una señal de tranquilidad a los inversores. El mensaje llegó horas después, cuando el ministro de Planificación, Julio De Vido, recibió a directivos de empresas españolas en Buenos Aires y les expresó que la "seguridad jurídica" estaba "garantizada". Conocida en Madrid, la idea lanzada por el ministro no pareció calar muy hondo en medios cercanos a la CEOE, la central empresaria de la península.

Muchos vieron una "sobrerreacción" en el castigo bursátil. "Lo que pasó con Repsol está absolutamente vinculado al anuncio de la presidenta", dijo Ignacio Cantos, analista de Atlas Capital. Con el correr de las horas, las firmas afectadas reaccionaron con el argumento de que su exposición en la Argentina es mínima. BBVA, que perdió el 9,1%

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