Las AFJP no quisieron hacer olas pero el mercado local volvió a derrumbarse

Siguen a la deriva los activos argentinos golpeados por la estatización de los fondos privados. Nadie compra riesgo local, ni siquiera para hacer trading. El piso del mercado resulta ser una incógnita.

28deOctubrede2008a las07:52

Que el último apague la luz. Ese es el ánimo que hay entre los operadores de la city ante otra virulenta caída de los activos locales como la vista ayer. No hay precio que valga, sólo se opera con pánico y tratando de salir sea como fuere. “Por cada 1 que quiere comprar, hay 10 que buscan vender y es por eso que se rematan posiciones a precios ridículos”, decían desde una sociedad de bolsa. En un mercado sin lógica ni driver posible, el resultado es obvio: caídas del 5,7% en el Merval y derrapes de hasta 15% en los bonos a precios de default.

Si bien a partir de ayer las AFJP podían volver a operar en la plaza, prefirieron no hacer olas. Por las dudas, el Gobierno salió a “pedirle” a las AFJP que no “operen en contra del país”. Más bien, bajo la lógica del inversor, debería ser que el “Gobierno deje de operar contra el mercado de capitales”. Algo, quizás, más cerca de la realidad.

Sea como fuere, sin el aporte de las AFJP tampoco aparecieron aquellos que se volcaron al mercado la semana pasada. El volumen en papeles locales fue de $ 41 millones, más parecido a un feriado que a una negociación normal. Misma película se vio en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) donde se operaron u$s 184 millones, la rueda más lastimosa de todo el mes de octubre. “Si las administradores tuvieran que haber hecho algo es vender los activos. Y no lo hicieron porque están contando los días como los enfermos terminales. A esta altura no es relevante y el mercado también está haciendo su duelo”, reflexionaba un avezado operador que –como muchos por estos días– prefiere mantener su nombre bajo el anonimato.

Otro que brilló por su ausencia fue un player que anduvo dando vueltas la semana pasada: el Banco Nación, que –según vieron operadores– compró algo pero como en cualquier otro día normal. “Pareciera que están todos viendo qué pasa. O, mejor dicho, dejando que el mercado se desangre de a poco. Nadie le pone el pecho a esta situación y creo que los compradores van a volver recién cuando puedan adquirir activos a precios más bajos. Por como está la situación, todavía se los puede ir a buscar más abajo”, dicen en el mercado.

Otro salvavidas de plomo resultan ser los “caucionados” que utilizan sus tenencias (acciones o bonos) para financiarse. Como el activo vale cada vez menos, la garantía que deben depositar es mayor. “Para hacerse de liquidez tienen dos opciones: vender la posición, o sea liquidarla íntegramente, o comprar más y seguir caucionándose. Pero a cierto punto ya no te da para más”, explicaba un operador. El saldo es evidente: el Merval cerró en 839 puntos, con una caída en el año de 61% y retornando –en dólares– a los mismos valores del 2001. La performance de los papeles en 2008 van desde una caída del 15% (Quickfood, el que menos) al 84% (Grupo Clarín, el que más).

Fiel reflejo de la percepción que tiene el inversor con el país es la operatoria de títulos públicos. Estos no valen absolutamente nada pero, y como si fuera matemáticamente imposible, siguen cayendo. El Boden 12, un bono representativo de corto plazo, ya rinde 73% cuando a principios de mayo pagaba 10%. Se pulverizó a pesar de tener una corta duration (vida promedio del título) y de actuar como un seguro de cambio. Se pueden encontrar rendimientos más altos en algunas emisiones en pesos que ajustan por CER. Pero como la inflación oficial es inverosímil y se desconoce hasta donde se disparará el tipo de cambio, puede no ser lo recomendable bajo un escenario de incertidumbre. Así y todo, ese bono perdió 8,40% ayer en el MAE. “Lo único que puede mover algo es si el Gobierno sale a

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