La industria semillera invertirá 50 millones de dólares en Córdoba

Una de las líderes proyecta una planta en la zona de Jesús María, adelantó el ministro Gutiérrez.

31deOctubrede2008a las07:14

Las producciones de maíz, maní, carne bovina y soja son las que más incrementarán sus volúmenes físicos en los próximos 10 años en la provincia, de acuerdo con las proyecciones del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos.

"Hemos hecho cálculos muy conservadores porque diferentes estudios ya preveían barquinazos como los que hoy estamos viviendo, es decir la explosión de la burbuja financiera especulativa y su inmediato impacto en los precios de las commodities. Pero ésta no va a alcanzar para torcer lo que es una tendencia, el efecto escala de una creciente demanda mundial de alimentos", señaló el ministro Carlos Gutiérrez en una entrevista con La Voz del Campo.

Se perfilan en la provincia inversiones agroindustriales en harinas proteicas, biocombustibles, carnes y lácteos en proyectos de integración comercial "punto a punto", dentro del Mercosur con productores brasileños, pero también con europeos. El dato cualitativo es que los productores buscarán reducir costos y mejorar la escala dentro modelos asociativos de inversión, financiados en gran parte con recursos propios o aportados por socios del exterior.

Estas proyecciones sobre la evolución de la canasta agropecuaria y el modelo de gestión empresarial surgen de los análisis de proyectos, algunos a ejecutarse en el corto plazo, que realiza la cartera agropecuaria provincial.

Entre otros emprendimientos, se destaca el de un semillero líder internacional que prevé invertir 50 millones de dólares en la zona de Jesús María (donde hay siete mil hectáreas bajo riego) para producir semillas en contraestación para los Estados Unidos y Europa.

–¿Córdoba debe ser una provincia especializada en commodities agrícolas o una provincia agroindustrial?

–Absolutamente lo segundo. Todos sabíamos que el componente de burbuja que traían los precios era una cuestión que no se iba a sostener en el tiempo. En el caso de la Argentina, los productores han podido hasta aquí sacar ventaja de la aptitud natural de la tierra, con un agregado de tecnología muy importante, que ha ayudado a aumentar la productividad. Eso ha sido indudablemente una especulación; mientras nosotros tengamos estos suelos vamos a tener esta ventaja comparativa y competitiva frente a otros productores del mundo. Nuestra zona núcleo tiene esa característica.

–¿Qué deberían hacer los productores para aprovechar mejor esas ventajas?

–Yo creo que ahora, el reviente de la burbuja lleva a considerar que ya no podemos seguir pensando en los mismos términos, al menos en el mediano y largo plazos. Tenemos que empezar a pensar cómo bajamos los costos. Por ejemplo, si producimos carne o leche, cómo hacemos para bajar los costos. No sólo pedir más precio, sino cómo bajamos los costos por vía del asociativismo y el agregado de valor a la producción. Por ejemplo, que en un esquema tambero los asociados aporten a un pozo común stocks de soja, maíz u otro producto primario y de allí se extraigan harinas para darle de comer a las vacas, habida cuenta que hoy no puede bajar el costo de producción del litro de leche a menos de 70 centavos. Entonces ya esa sola acción asociativa y de agregado de valor resolvería un problema que hoy parece insoluble.

–¿En qué sectores ven focos de inversión en la provincia?

–Un rubro es todo lo que sea harinas, con diferentes destinos. Algunas para consumo directo, como en el ejemplo que daba recién; la mayoría con emprendimientos medianos (hablo de una capacidad de 200 toneladas día o más), pero por lo menos en ese piso, con destino a la elaboración de alimentos balanceados, algunos de cuyos desarrollos están teniendo un gran éxito en mercados como Brasil, Uruguay. El pellet de alfalfa de firma

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