Coberturas: se volvió a la mitad del camino - Flavia Rossi (*)

En la última década, la producción creció mucho más de lo que lo hicieron los mercados a Término. La crisis de 2001 y la resolución 125 afectaron la operatoria.

31deOctubrede2008a las11:08

En 1998 se cubría más del 40 por ciento de la producción con futuros y opciones, cifra que difícilmente llegará al 20 por ciento este año.

El agro argentino hizo grandes avances productivos en la última década, lo que se tradujo en el salto del 50 por ciento que hubo en la producción de soja, maíz, trigo y girasol. Precisamente, en 1998 se levantaron 58,5 millones de toneladas de los principales cultivos. Había unas 19 millones de toneladas de maíz y otro tanto de soja, 15 millones de trigo y casi seis millones de girasol. En 2008 se levantaron algo más de 88 millones de toneladas entre esos productos, implicando un crecimiento superior al 50 por ciento en la última década.

Lamentablemente, los mercados a término no pudieron acompañar el ritmo de la producción. En 1998 se cubría más del 40 por ciento de la producción con futuros y opciones, cifra que difícilmente llegará al 20 por ciento este año.

En 1998 se operaban unas 20 millones de toneladas en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba). El trigo y el maíz eran los productos preferidos, negociándose respectivamente siete y seis millones de toneladas de cada uno de esos cereales. Poco menos de cuatro millones de toneladas se operaban de soja, cifra similar a la transada de girasol por aquel momento.

El mayor volumen de operaciones se produjo en el año 2000, cuando se movieron unas 23,6 millones de toneladas. La soja había ganado el primer puesto superando los ocho millones de toneladas, seguido por el trigo (7) y el maíz (5,5 millones de toneladas).

La tendencia creciente se detuvo en 2001, incluso antes de sufrir el "primer gran golpe" de la década cuando se abandonó el régimen de convertibilidad que desembocó en el corralito. A partir de entonces los mercados debieron empezar prácticamente de cero.

Apenas 800 mil toneladas se negociaron en 2002, casi cuatro millones de toneladas en 2003, más de ocho en el 2004, 13 en 2005 y casi 15 millones de toneladas en 2006.

El mercado se había recuperado bastante en 2007, acercándose a 18 millones de toneladas, aunque todavía quedaba 25 por ciento para volver al récord de 2000.

En caída. Las perspectivas eran muy buenas a comienzos de 2008. Se habían duplicado los volúmenes del año previo durante enero y febrero. Sin embargo, el sector recibió el "segundo gran golpe" en marzo. Las retenciones móviles primero (resolución 125) y el acortamiento de los plazos de embarque después (resolución 543) dejaron anémicos a los mercados. La suspensión de la resolución 125 de julio no fue suficiente, sufriendo tener un horizonte temporal de sólo 45 días para hacer negocios de exportación. Probablemente 2008 termine con poco más de 15 millones de toneladas operadas en el Matba, lo que implicaría una caída de 35 por ciento respecto del récord del 2000.

El perjuicio de este "segundo gran golpe" fue mayor por al menos dos razones. La primera es que en 2002 recién comenzaba el rally internacional de precios de las materias primas, lo que mantuvo acotados los riesgos del productor de vender sin contar con coberturas. La segunda razón es que el reducido plazo de embarque ha eliminado prácticamente todo el interés de los exportadores a comprar bajo la condición forward en los mercados físicos, por lo que el productor argentino no tiene otro lugar más que el término para minimizar su riesgo precio.

La historia reciente demuestra que el campo argentino ganó mucha eficiencia produciendo, aunque se debilitaron sus herramientas para administrar los riesgos de precios.

Los mercados a término están construidos sobre la base de la confianza, y –como demostraron los dos grandes golpes institucionales que hubo– es

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