Desarrollo rural y conservación

La FAO busca formas de asociar agricultura sustentable con cuidado del medio ambiente.

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01deNoviembrede2008a las08:31

La siembra directa, una práctica respetuosa con el entorno

Combinar desarrollo rural y reducción la contaminación puede ser el desafío de los próximos años.

Al menos así lo considera la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que buscar financiar a los pequeños agricultores para que se sumen a las iniciativas existentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como los bonos de carbono.

En este contexto, un grupo de expertos se reunieron en Indiana, Estados Unidos, para discutir y diseñar estrategias tendientes a combinar la agricultura sustentable con el negocio de los bonos de carbono, según el cual las industrias en los países desarrollados pueden cumplir con sus obligaciones de reducción de las emisiones invirtiendo en proyectos de ahorro de emisiones en el extranjero.

"Es una oportunidad beneficiosa para todos", afirmó Theodor Friedrich, experto de la FAO en intensificación de la producción sostenible. "Tenemos la oportunidad de, al mismo tiempo, ralentizar el cambio climático, ayudar a los agricultores pobres a ganarse mejor la vida y mejorar la salud y productividad del suelo", dijo el especialista.

De acuerdo con los expertos reunidos en Indiana, para acceder a la financiación de los bonos, los proyectos agrícolas necesitan generar pruebas, medibles científicamente, de cuánto pueden reducir las emisiones en comparación con la agricultura tradicional.

"También se necesitaría encontrar la forma de controlar fehacientemente estos resultados y de establecer pagos por la captura de carbono atractivos para los pequeños agricultores", dijo uno de los especialistas reunidos por la FAO.

En los sistemas agrícolas tradicionales, cuando la tierra es labrada y cultivada, el CO2 allí almacenado se libera a la atmósfera, contribuyendo al aumento de los gases y, con ello, al cambio climático.

Sin embargo, los sistemas intensivos como la Agricultura de Conservación (CA, por sus siglas en inglés, un equivalente a la siembra directa), en la que las semillas se introducen directamente en el terreno a través de la cubierta vegetal, son más beneficiosas para el clima.

De hecho la CA puede eliminar cantidades significativas de CO2 de la atmósfera y almacenarlas en la tierra. "En teoría, el empleo de métodos agrícolas como la ausencia de labranza en los 5000 millones de hectáreas de tierra cultivada que hay en todo el mundo permitiría capturar tres mil millones de toneladas de carbono de la atmósfera cada año y retenerlo durante 30 años", afirmó Friedrich.

"Esta es aproximadamente la tasa anual a la que actualmente está aumentando el CO2 producido por el hombre", agregó.

Según los expertos, el suelo rico en carbono es más sano y almacena mejor el agua. Esto le hace soportar mejor las temperaturas más elevadas y las menores precipitaciones que se prevén como resultado del cambio climático. También se trata de un suelo más productivo.

"El empleo de la financiación de los bonos para aumentar la agricultura de conservación podría suponer un importante estímulo para el desarrollo", explicó Friedrich.

 

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