Un Wall Street frágil y desacreditado se ilusiona con cierto alivio postelecciones

Tras el legado de Bush, el mercado coquetea con los demócratas. Los dos meses posteriores a un nuevo término presidencial suelen ser buenos por la caída en la incertidumbre.

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04deNoviembrede2008a las07:51

Bill Clinton, dijo su otrora asesor Dick Morris, nunca tuvo la oportunidad de demostrar que era un gran presidente porque nunca enfrentó una crisis grande. Nadie podrá decir eso de Barack Obama o de John McCain: a quienquiera que gane hoy las elecciones presidenciales de los Estados Unidos no le faltarán oportunidades para demostrar sus capacidades. Y es que el futuro mandatario asumirá las riendas de un país sumido en la la recesión más profunda en más de 20 años y en la peor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial.

En este contexto, el mercado financiero estará más pendiente que nunca del resultado de los comicios. Las principales acciones estadounidenses han estado subiendo en los últimos días, ilusionadas ante la idea de que una nueva cara en la Casa Blanca hará repuntar el ánimo de los inversores. Ayer los principales índices de Wall Street cerraron sin cambios, paralizados a la espera de las elecciones. El Dow Jones cayó 0,06%, y el Nasdaq subió 0,36%, aún cuando se conoció una avalancha de datos económicos negativos.

De hecho, ayer se supo que la actividad manufacturera en Estados Unidos se contrajo en octubre a un ritmo más rápido que el mes anterior para quedarse en el nivel más bajo en 26 años. Los inversores también conocieron que el gasto nacional en construcción bajó un 6,6% en el último año, al tiempo que las ventas de las principales automotrices cayeron con mucha fuerza. Sin embargo, nada de esto hizo mella en el mercado, que sólo espera saber quién será el futuro presidente.

“Una vez que se sepa cómo lucirá el equilibrio de poder, los inversores podrán contemplar eso dentro de la ecuación. Al mercado podría no gustarle el candidato que gane, pero sí le gustará saber quién es”, afirmó un operador internacional. En este contexto, los datos de Thomson Reuters muestran que, en promedio, los 60 días que siguen a un nuevo término presidencial rinden buenos resultados, justamente porque tras las elecciones se disipa una cuestión de incertidumbre.

Pero, ¿a quién vota Wall Street? El mercado financiero, un reducto tradicionalmente republicano, parece estar ahora más inclinado a votar por los demócratas. Es por eso que en los últimos meses la industria financiera ha aportado alrededor de u$s 8 millones para financiar la campaña de Barack Obama, al tiempo que sólo destino cerca de u$s 4 millones al candidato republicano, John McCain. Más allá de esto, lo que se sabe es que, quienquiera gane hoy, tendrá como primer asunto de la agenda reanudar el crédito y revivir la economía. Para lograrlo, McCain ha dicho que gastará u$s 300.000 millones en ayudar a los propietarios de viviendas en peligro de ejecución hipotecaria, a la vez que añadiría nuevas protecciones para el consumidor y reglas sobre la paga a los ejecutivos. Mientras tanto, con Obama el Gobierno invertiría en energía y manufactura a la vez que crearía una nueva y más poderosa entidad reguladora para supervisar los mercados. Ambos candidatos están dispuestos a que haya otro estímulo fiscal, tras el paquete de u$s 168.000 millones que Bush refrendó a comienzos de este año.

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