Menos vacas, menos carne - Por Hugo Luis Biolcati (*)

Imagine una terminal automotriz que todos los meses da de baja una línea de producción. Tarde o temprano dejará de producir autos. Esto es lo que está ocurriendo en el sector ganadero.

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11deNoviembrede2008a las07:26

Imagine una terminal automotriz que todos los meses da de baja una línea de producción. Tarde o temprano dejará de producir autos. Esto es lo que está ocurriendo en el sector ganadero. A diario, los productores que se dedican a la cría se deshacen de sus vacas, ya que los costos de producción superan los ingresos. Producir un kilogramo de ternero tiene un costo que ronda los cuatro pesos, cuando se vende a sólo tres.

La producción de carne en la Argentina está en estado de emergencia. Las hembras se encuentran en pleno proceso de liquidación y sin la fábrica de terneros, en el futuro, no vamos a tener carne. Vamos a pasar de ser uno de los principales exportadores a importadores. Y no olvidemos que importarla es más caro que producirla, ya que los productores nacionales son altamente competitivos.

En los últimos años se desaprovechó la gran oportunidad que nos brindó el mercado internacional y perdimos la confianza de nuestros clientes, como abastecedores de un producto que históricamente ha sido y es reconocido por su calidad diferenciada.

Con las medidas adversas implementadas por el anterior y el actual gobierno, les regalamos a nuestros competidores espacios que nos demandará mucho tiempo, esfuerzo y dinero recuperar. Hoy nos encontramos dentro del ranking mundial disputando el sexto puesto con nuestro vecino Uruguay, cuando nuestro territorio es 15 veces mayor y nuestro stock es cinco veces superior.

La falta de una visión de mediano y largo plazo y la generación de políticas adversas se tradujeron en una incertidumbre de tal magnitud que terminó ahuyentando los incentivos para invertir, destruyendo la ganadería y transformando al criador en una especie en extinción.

En apenas tres años se impusieron pesos mínimos de faena, se aumentaron los derechos de exportación, se suspendieron las exportaciones, se distorsionó el Mercado de Liniers, se crearon los ROE (permisos para exportar), se establecieron precios sugeridos, se cuotificaron las exportaciones y se crearon los encajes productivos a la industria. Todas estas medidas perjudicaron al productor, al mantener congelado el precio del ganado en pie, sin beneficiar al consumidor, que por el contrario vio incrementarse a diario el precio de la carne en la góndola.

A las dificultades que enfrentamos en el ámbito interno, en las últimas semanas se sumaron los efectos perjudiciales de la crisis financiera mundial, que se manifiestan a través de una fuerte caída en los precios de los cortes cuya exportación está permitida. Sin ir más lejos, nuestros compradores están renegociando hacia la baja los valores de las operaciones ya realizadas.

En este contexto tan crítico, debemos volver a contar con nuestro producto más emblemático y competitivo en el ámbito internacional. Es hora de eliminar las restricciones a las exportaciones, las cuotificaciones y los ROE. Urge la implementación de políticas que incentiven la retención de hembras, la producción de terneros y la obtención de novillos pesados.

Es el único camino que podemos seguir para recuperar la ganadería argentina. La carne es el producto más preciado por los argentinos y no podemos permitir que desaparezca. Si no actuamos hoy, no tendremos carne mañana.

(*) El autor es presidente de la Sociedad Rural Argentina.

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