El freno de la economía deja al país más expuesto al default

Ya se estiman menos ingresos fiscales ante una posible recesión. El Gobierno podría verse obligado a echar mano a las reservas para terminar de pagar los vencimientos de 2009.

17deNoviembrede2008a las07:30

Tener alguna mayor precisión sobre qué tan fuerte puede terminar siendo la recesión global permitiría hoy despejar buena parte de las dudas sobre los riesgos de un “default” argentino para el año que viene. Y esto, dicen los analistas, es por una razón: se estima que por cada punto que deje de crecer el PIB, en términos nominales, el Gobierno dejará de recaudar entre $ 600 millones y $ 1.800 millones, y quedará necesariamente más expuesto a la cesación de pagos. Significa que, con el mismo nivel de gasto público que hoy se está proyectando, la Argentina verá recortado en igual medida su superávit primario, y estará más lejos de poder afrontar sus vencimientos de deuda.

El monto a pagar el año próximo, en amortizaciones de capital e intereses, llega a los u$s 19.900 millones. En las consultoras privadas ya descuentan que la parte a “refinanciar” será la que resulte de restarle a ese monto los u$s 4.000 millones que hoy corresponden a préstamos garantizados (porque serían renegociados) y los u$s 12.500 millones que calculan (con los fondos de las AFJP) para el superávit primario. Quedarían en rojo, entonces, unos u$s 3.400 millones.

El problema: si la actividad es menor a la esperada, ése superávit quedará visiblemente recortado por la reducción de los ingresos fiscales que están atados al crecimiento. Para la consultora Exante, por cada punto que deje de expandirse la economía se notará automáticamente un “tijeretazo” de $ 615 millones en la recaudación. “Nosotros estimamos que en el segundo semestre del año que viene la Argentina ya va a tener tasas negativas de crecimiento en algunos meses. Y que vamos a ir a una crisis cambiaria y bancaria porque el Gobierno va a tener que usar las reservas para pagar sus compromisos. A partir de ahí, la recesión va a ser fuerte”, explicó a El Cronista el economista de esa consultora, Aldo Abram. Según sus estimaciones, el Producto Interno Bruto del país crecerá 26,8% en términos nominales (a $ 1.480.443 millones), pero la recaudación lo hará a un ritmo del 24,34% (hasta los $ 338.300 millones). Significa una expansión “optimista” de la economía, de 3,9% en términos reales, y similar a la estimada en el Presupuesto Nacional (de 4%). La dificultad llegaría si ese crecimiento resulta menor: por cada punto menos de producción, el país estará un 5% más lejos de cubrir esa “brecha” insaldable en la deuda.

En otra consultora local, más afín al Gobierno, estimaron que ese recorte podría llegar a los $ 1.800 millones, considerando los recursos tributarios que están directamente vinculados a la actividad, e incluso descartando, entre otros, los derechos de exportación. Pero consideraron que la cifra dejará de ser relevante con la aprobación en el Senado de las ley que pone fin a las AFJP, porque el pago de los vencimientos saldrá de los fondos de la Anses. “La verdad es que el último límite que van a tener respecto de cuánta plata usar va a ser la vergüenza. Si hacen la misma contabilidad que hicieron en 2007, tienen que poner un 10% de superávit primario”, explicó una fuente.

Algunos economistas privados ya están advirtiendo que habrá un crecimiento negativo para el 2009. Y que la posibilidad de sortear un default dependerá, en parte, de los precios internacionales. “La suerte del nivel de actividad ya está en terreno negativo. El crecimiento rondará el 0% y -1%, con un escenario peor si caen más los precios de los commodities”, aseguró, la última semana, el director de FIEL, Fernando Navajas.

Para Facundo Martínez, de M&S Consultores, “si la Argentina va a una recesión, con desinflación mayor a la esperada, va a tener que armar un programa fin

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