Pese a los controles, este año la fuga de capitales será igual que en 2001

Ayer el dólar subió un centavo hasta $ 3,34 y el Central compró u$s 65 millones. Se descomprimen las tasas de interés pero sería de corto plazo. Sin confianza, volvería la presión por el tipo de cambio.

19deNoviembrede2008a las07:37

Bilardismo puro. Llevado al llano, signfica estar dispuesto a hacer cualquier cosa para obtener el resultado. En materia de tipo de cambio, esa premisa es llevada a cabo por Guillermo Moreno, la AFIP y el Central en perfecta sintonía. La plaza cambiaria opera cada vez menos, los controles están a la orden del día, y Martín Redrado se da el lujo de comprar dólares. Ayer, el BCRA adquirió algo así como u$s 65 millones al ver que en el offer (oferta) estaban los exportadores. La moneda estadounidense cerró –en el circuito minorista– en $ 3,34 (un centavo más que el día anterior), lo mismo que en el mayorista que subió a $ 3,32. El mecanismo cuasi policíaco hizo que el volumen volviera a ser bastante escueto (u$s 400 millones en total), y que el dólar informal quedara en $ 3,36, sólo dos centavos más que el que se adquiere en las casas de cambio. Es más, en términos de tasas las cosas también se mostraron dosificadamente tranquilas: el call se operó en 11% mientras que la Badlar (plazos fijos superiores al millón de pesos) quedó levemente arriba del 20%.

Pero la aparente calma no quiere decir que el mecanismo actual sea sostenible en el largo plazo. “Se cree que después de que se estaticen las AFJP tendrán que formalizar estos controles. Podrían bajar el monto de dólares a compras (hoy de u$s 2 millones mensuales) para normalizar al mercado”, consideraban desde una entidad.

Lo cierto es que la demanda no desapareció, sino más bien está artificialmente deprimida. Esto hace que la famosa fuga de capitales se encamine –este año– a igualar el registro del fatídico 2001. Según la consultora de Carlos Melconian y Rodolfo Santangelo, la salida de capitales llegaría a u$s 22.000-24.000 millones en 2008, lo mismo que cuando el país estaba estallando. “Hasta ahora se toleró mejor porque la oferta de divisas proveniente del superávit comercial es mucho más alta que en 2001”, dice M&S. El saldo comercial ascenderá a u$s 22.000 millones mientras que en 2001 apenas llegaba a u$s 3.000 millones. “El superávit comercial hizo de amortiguador. La compra de dólares no pegó de lleno sobre las reservas y los depósitos como sí lo hizo en 2001. Pero aunque la economía lo toleró, los u$s 24.000 millones de dolarización es un número insostenible y no extrapolable por donde se lo mire. Generaría un cuello de botella de divisas, amenazaría las reservas y los depósitos y pegaría demasiado duro sobre el nivel de actividad”, agrega la consultora.

La cuenta que se hace es la siguiente: el año próximo el saldo comercial se reducirá a la mitad (entre u$s 7-10 mil millones). “La oferta de divisas del comercio exterior apenas superará la demanda de dólares del sector público para pagar la deuda del año. Por lo tanto, las reservas quedarán cara a cara contra la dolarización de portafolios: a mayor dolarización, mayor drenaje de reservas o mayor aumento del tipo de cambio. A mayor drenaje de reservas, se le hace más difícil al Tesoro pagar deuda usando reservas del BCRA”, consigna M&S. La preocupación por los depósitos, las tasas y la evolución del tipo de cambio están en el horizonte de los inversores. De hecho, la mayoría de los economistas ven un dólar a $ 4 para el año que viene. O, lo que es lo mismo, una suba del 20% (nada demasiado dramático). Así y todo, los que operan contratos a futuro en Nueva York (los Non Delivery Forwards) creen en un escenario más pesimista: a un mes, el dólar estaría a $ 3,64, pero el guarismo a un año da un tipo de cambio de casi $ 6. “Sucede que no hay confianza con las políticas. Sin eso, es difícil que se recompongan las expectativas y baje la

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