Eramos pocos y llegó la helada

Pegó muy fuerte en el centro bonaerense. También golpeó Santa Fe y Córdoba. Trigo y maíz, lo más afectado.

22deNoviembrede2008a las08:29

La helada a mediados de noviembre es una película ya vista por los productores. Ocurrió en 2007 y se repitió el fin de semana pasado, justo cuando, en varias regiones, el trigo está en etapa de llenado de grano y cuando el maíz está en sus primeros estadíos de desarrollo. Cayó fuerte en la madrugada del domingo 16 y nuevamente el lunes 17, aunque con menor intensidad.

Según el Servicio Meteorológico Nacional, se considera helada cuando la temperatura del aire registrada en un termómetro instalado dentro de una casilla meteorológica y a una altura de 1.5 metros es de 0º grados.

El blanco de la helada se ubicó en la provincia de Buenos Aires, pero también se sufrió en el sur de Santa Fe y sur de Córdoba, aunque con menor intensidad.

Por eso, esta semana, recorrer algunas rutas de Buenos Aires se transformó en un viaje en el tren fantasma. Las zonas más afectadas están a la vera de la ruta 7 hasta Junín (y un poco más al norte, hasta Salto); por la ruta 5 hasta Carlos Casares; por la 205 hasta Daireaux y, por la ruta 3 hasta Azul y Olavarría, aunque también cayó en la volteada Coronel Pringles.

En Santa Fe, el foco estuvo en Godeken, al oeste de Firmat, mientras que en Córdoba se sintió, aunque muy poco, en Corral de Bustos.

En esas regiones, las consecuencias de las heladas están agravadas por otro capricho del clima: la falta de agua que se viene sintiendo fuerte. "Los suelos cargados de humedad siempre van a sufrir menos los extremos de altas y bajas temperaturas", advierte Roberto De Ruyver, licenciado en Ciencias de la Atmósfera del INTA Clima y Agua.

En consecuencia, la helada sobre suelo seco le amargó el fin de semana a más de uno. Y los daños pueden verse a pocos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Por ejemplo en Lobos, a sólo 100 kilómetros, Franciso Arata, del CREA de la región, cuenta: "acá nos afectó mucho el maíz, sobre todo el que está en directa, porque los suelos con rastrojos son más fríos".

El trigo también padeció la helada pero pudo resistir un poco más. "No creo que tengamos daños muy considerables porque ya se había completado el proceso de llenado de granos", describe el productor.

Un poco más lejos, viajando por la ruta 5, el panorama pinta fulero. Donde predominaba el verde ahora se volvió todo marrón. Ese cambio abrupto lo vio en su propio campo Saúl Ambrosoni, un productor de 9 de Julio que amaneció el domingo pasado con sus 300 hectáreas de maíz golpeadas por la helada. "Pegó muy duro y encima no tengo seguro", contó a Clarín Rural.

Por estos días, los maíces de Ambrosini tienen entre cuatro y seis hojas. El productor aún no sabe exactamente si perdió todo o no pero por el momento "está todo de amarillo a negro; el ápice está quemado a tres o cuatro centímetros del sistema radicular", describe desde su campo, ubicado a 270 kilómetros de Buenos Aires.

Pero el hombre prefiere no llorar sobre la leche derramada y ya se está planteando la estrategia a seguir. "Donde tengo maíces RR es probable que vaya a resiembra de soja, pero en los que aplicamos atrazina no podemos porque no es compatible", anticipa.

En el norte de la provincia también los cultivos padecieron la helada. En Rojas, plena Zona Núcleo, pegó sobre todo en los bajos, donde más se acumula el frío. Pero en Salto las consecuencias fueron peores. "Acá está todo marrón, sin nada verde. Cuando apretás las hojas, se desarman", relata Jorge Zunino, productor y asesor de la zona.

En Salto, los maíces que más preocupan son los de 6 hojas porque "son los que pueden verse afectados en su desarrollo", explica Zunino. En cambio "los de 4 o 5 hojas son lo que pueden zafar porque son plantas de entre 30 y 50 centímetros que sufrieron las consecuencias en la parte aérea", agrega.

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