Preocupación con la región, fatalismo con la Argentina

Fiel a su estilo crítico con el país, los analistas de Moody’s plasman un panorama sombrío para la Argentina y ciertas preocupaciones para la región.

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11deDiciembrede2008a las07:42

En el 2009, dicen, América Latina registrará una desaceleración más marcada aunque sin llegar a una recesión. “La favorable situación macroeconómica permitirá que la región amortigüe el impacto del exterior”, alegan para luego calcular un ritmo de expansión de alrededor de 2,8% en el 2009 para la región, luego de un estimado de 4.6% en 2008.

Para el caso local, si bien calculan que este año se crecerá 6,8% (se llegará al sexto año consecutivo de crecimiento económico), lo que viene es bastante negativo: “La desaceleración actual se presenta en un contexto de deterioro de las condiciones externas y aumento de la incertidumbre acerca de la capacidad del gobierno para evitar una nueva suspensión de pagos de su deuda externa”, dispara Moody’s en su outlook 2009. La calificadora dice que el gobierno “aumentó su nivel de intervención en la economía, lo que inevitablemente resultó en un deterioro de los fundamentos económicos”. “El desplome en los precios de las materias primas y el debilitamiento de los ingresos tributarios sólo empeorará las cosas para el gobierno en 2009. El resultado es que el crecimiento se desacelerará a sólo 3% en 2009”, señala. Así las cosas, la falta de inversión, las negativas condiciones externas y la moderación del consumo privado “obstaculizarán el crecimiento en 2009”. “La debilitada situación financiera del gobierno evitará la implementación de cualquier medida contracíclica de importancia. El financiamiento externo sigue fuera del alcance de los argentinos. Una nueva suspensión de pagos sería devastadora y podría generar una nueva recesión”, sentencian.

Con respecto a Brasil, dicen que el año próximo el crecimiento se moderará como resultado de la desaceleración global. “No obstante, el mercado interno sigue mitigando parte del impacto de la desaceleración externa. Por eso, la economía estará funcionando más con base en el motor interno”, afirman. Dado que la restricciones monetarias podrían comenzar a limitar la economía, más el deterioro de las perspectivas globales, “el banco central tendrá que comenzar a relajar pronto la política monetaria, abriendo espacio para que la economía se desempeñe cerca de su capacidad potencial”. Moody’s estima que el PIB crecerá alrededor de 3,5%.

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