El Inase le saca la foto genética a la soja

Permite ganar tiempo respecto del método tradicional a campo. Se utiliza ante litigios comerciales y/o judiciales, y para asistir a colecciones de referencia. Todavía no se acepta su uso para registrar variedades.

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12deDiciembrede2008a las16:58

La biotecnología le está cambiando la cara no sólo a los cultivos, sino también a la identificación de las variedades.Desde hace varios años, el Instituto Nacional de Semillas viene trabajando en el uso de marcadores moleculares para la identificación de cultivares, en este caso, de la soja.

Hasta el presente, para saber si una planta corresponde a tal o cual variedad de la oleaginosa, hay que sembrar la semilla y apelar a los descriptores fenotípicos (color de la flor, pubescencia, color del hilo, hábito de crecimiento), que son los mismos que se utilizan para su registro, para determinar si el individuo corresponde o no al cultivar en cuestión.

Como es lógico, esta determinación lleva un tiempo equivalente al ciclo de producción de la especie. El uso de marcadores moleculares acelera sustancialmente los plazos.

En el laboratorio del Inase, las biólogas María Loray y Ana Laura Vicario lideran las investigaciones.

A partir de los trabajos iniciados por Sandra Giancola a fines de los 90, se ha logrado seleccionar 12 marcadores moleculares que generan un perfil único de los cultivares de soja registrados en la Argentina.

Por ahora, esta tecnología se utiliza con dos fines: 1) asistir a las colecciones de referencia (la del Inase, por ejemplo), y 2) identificar cultivares de soja en litigios comerciales o judiciales.

Ambos usos están avalados por la Upov, que es la Unión Internacional de Obtentores de Variedades Vegetales.

Sin embargo, si bien los marcadores moleculares permiten evaluar mejor la distancia genética entre cultivares, su uso para la inscripción o registro de variedades no está reconocido por la Upov.

En ocasión del XXI Congreso Panamericano de Semillas, realizado en Colombia en octubre de este año, el trabajo de los técnicos del Inase obtuvo el primer premio. El hallazgo de los investigadores apunta a la metodología de laboratorio. Así, concluyen que el método más eficiente consiste en utilizar 100 semillas de la variedad a identificar.

Lo que se hace en el laboratorio, a posteriori, es moler esas semillas, extraer el ADN y con él hacer una PCR (reacción de la polimerasa).Esta reacción puede visualizarse de distintas formas, por ejemplo, en gel de poliacrilamida.

Visualmente se ve una cantidad de líneas horizontales a distinta altura, una por cada marcador, que forman una combinación única, propia de la variedad.

Una línea de trabajo que lleva adelante el Inase apunta a relacionar, en forma global, los caracteres morfológicos (color de la flor, por ejemplo) con marcadores moleculares.

El objetivo es que, en vez de tener que sembrar la variedad para corroborar visualmente que las características morfológicas se corresponden con las descriptas, se las pueda inferir por medio de los marcadores.

Por último, esta tecnología de los marcadores moleculares podría ser utilizada para asistir en la determinación de un criterio todavía no aceptado, pero que apunta a ser controversial: la variedad esencialmente derivada. Es que la biología molecular corre el velo respecto de qué tan diferente puede ser una variedad de otra.

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