Preocupación de Economía por la devaluación del real en Brasil

El ministro Carlos Fernández tomó distancia de la política cambiaria brasileña.

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16deDiciembrede2008a las07:29

Los funcionarios argentinos del área económica pasaron noches en vela, el jueves y viernes de la semana pasada. Querían tener bien afinado el cálculo de cuánto le cuesta a la Argentina la devaluación del real. Así como está hoy, la proporción retrotrae ambos países a las reglas de juego que habían en 2005, en una competencia bastante menos favorable a los argentinos que la que se dio hasta septiembre pasado. Pero lo más les preocupa ahora es el porvenir: si el dólar sube en Brasil a 2,70 reales "entonces estaremos como en 2003", relató una fuente de primerísima línea a Clarín.

¿Por qué hace 5 años, con un tipo de cambio más favorable a los brasileños, no hubo estragos a sectores industriales argentinos? Sencillamente, porque Argentina atravesaba todavía su segundo año después de la gran crisis de 2001. Entonces se consumía poco, se importaba poco y se exportaba todo lo que era vendible en el exterior.

Hoy existe otra realidad: por empezar, como describieron los funcionarios que hablaron con este diario, hay fuertes planes de estímulo al consumo y a la producción. A eso apuntan, dijeron, las moratorias impositivas "y la repatriación de capitales". Definieron: "Esas son moratorias dulces que dejan buenos excedentes para el consumo". Por eso, sigue tan actual el problema de la devaluación en Brasil. "Nosotros tenemos una política diferente: de ajustes muy graduales en el cambio".

Lo volvió a repetir ayer el ministro Carlos Fernández en la reunión del Consejo de Mercado Común donde participó junto con el canciller Jorge Taiana y la flamante ministra de la Producción Débora Giorgi. Fernández dijo a su colegas que "Argentina considera fundamental profundizar las discusiones (sobre la crisis mundial y su influencia regional) en el interior del Mercosur. Debemos construir una posición de consenso que facilite la coordinación entre los países".

Debora Giorgi se entusiasmó con varios resultados conquistados en esta última reunión del Consejo del Mercado Común en 2008. Mañana será la presidencial y luego Lula da Silva traspasará el mando a su colega de Paraguay Fernando Lugo. Según Giorgi "conseguimos imponer una discusión dentro del bloque: la necesidad de aumentar aranceles (impuestos aduaneros) sobre determinadas industrias que hoy pretendemos proteger de exportaciones dañinas desde terceros países". Es una línea que comparten a pleno argentinos y brasileños, pero que cuenta con varias resistencias de los tres socios restantes, Uruguay, Paraguay y Venezuela. La funcionaria admitió que las diferencias entre las economías "grandes" y las "chicas" llevó al fracaso de otra iniciativa: la de consolidar una auténtica unión de aduanas donde los productos que vienen de afuera del bloque paguen únicamente el tributo aduanero al entrar en uno de los puertos del Mercosur. Hoy debe abonar cada vez que pasa una frontera dentro del bloque.

Por Eleonora Gosman.

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