La máquina de imprimir le juega en contra al dólar

La moneda se hundió ayer hasta 1,41 por euro. Ya acumula un rojo de 8% en cinco días. A fines de octubre, había llegado a valer 1,23. Pero la tendencia volvió a darse vuelta.

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17deDiciembrede2008a las07:49

Había caído en desgracia. Un euro lleno de vitalidad lo había eclipsado por completo. Para el 15 de julio de este año, el dólar apenas valía 1,60 por euro. Pero entonces llegó la revancha. Tres meses y medio después, hacía su gran regreso para tocar 1,23 el 28 de octubre. Aunque la economía de EE.UU. caía por la pendiente de la recesión, el dólar recobraba su viejo estatus de refugio. Y un rally de 23% lo volvió a consagrar. Hoy la historia vuelve a darse vuelta. Desde ese máximo de más de dos años, el dólar ya cayó 12% como un globo que se desinfla. Ayer, cerró en 1,41 por euro, con un rojo de 8% apenas en los últimos cinco días. ¿Qué cambió?

Está claro que la baja de tasas de la Fed juega en contra y que los comentarios de ayer del Banco Central Europeo sobre la posibilidad de estacionar el interés en los niveles actuales tampoco ayuda. Pero hay razones más de fondo. En diálogo con El Cronista, Robert Sinche, jefe de estrategia cambiaria del Bank of America, lo explicó así: “El dólar había subido por una severa escasez de liquidez en dólares en el exterior y una oferta creada durante el proceso de desapalancamiento. Pero ambas fuentes de soporte parecen estar esfumándose en un mes que el que la moneda históricamente ha demostrado un patrón de debilidad. Además, la reciente explosión de la base monetaria de la Fed es inconsistente con un fortalecimiento”.

En otras palabras, la masiva creación de liquidez en EE.UU. terminaría socavando la estabilidad del dólar. Según Sinche, eso es precisamente lo que pasó en Japón cuando adoptó esta política de tasa cero e inyección de liquidez en exceso. La moneda japonesa, el yen, también se beneficia hoy. El dólar se depreció ayer 1,8% hasta 89, tras haber tocado su nivel más bajo desde agosto de 1995. Si bien en Japón el costo del dinero también es cercano a cero, el mercado lo percibe como más seguro que el estadounidense, ya que la relación entre el déficit presupuestario y el PIB es menor.

Por Laura García.

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