La crisis debe agudizar el ingenio de los productores

Las economías regionales sufrirán el mayor impacto de la recesión de los mercados internacionales, lo que tenderá a desestabilizar el empleo en forma directa. Por Ernesto José Caram - Sección Rural. PUERTAS CERRADAS. Si el Ejecutivo nacional no mejora su relación con el agro y dispone políticas que lo ayuden a crecer, Los campos dejarán de producir.

19deDiciembrede2008a las06:55

Todas las tendencias de los indicadores socio-económicos de los principales países del mundo, marcan como un hecho ineludible que la crisis que se vive se agudizará durante gran parte del 2009. Esta noticia que llena de desesperanza a gran parte de la población rural y urbana (que depende de ella), debería servir como un estímulo para que los que están encargados de la producción agropecuaria agudicen su ingenio y puedan superar con éxito la adversidad que tantos avizoran.

Si nos retrotraemos a la historia reciente y evaluamos la última gran crisis vivida a partir de 2001, nos daremos cuenta que el hombre de campo argentino posee la suficiente grandeza y la convicción para actuar con prudencia y no con desesperación, poniendo todo lo que tiene de sí para superar los obstáculos más difíciles.

El campo demostró que fue generoso con sus aportes a través de la imposición de las retenciones, impuestos estos que permitieron al Gobierno Nacional afrontar gran parte de sus problemas con un éxito indiscutible.
Pero no hay duda que en estos momentos, este gravamen deberá ser nuevamente discutido ante la gravedad que se vive en los pueblos del interior, principalmente por la falta de rentabilidad en vastos sectores del agro nacional.

Plan alternativo
Los incrementos de los costos productivos en dólares, el cierre de las exportaciones para varios productos agropecuarios (carne, trigo, maíz), o la incertidumbre en los mercados para las economías regionales del Valle de Río Negro y de Neuquén (peras, manzanas, cerezas) o del NOA (cítricos, arándanos, frutilla, etc.) necesitarán de una gran ayuda por parte del Estado Nacional en la elaboración de un verdadero “plan B”.
Este instrumento debería contemplar el cambio en algunas reglas de juego que hoy agobian a gran parte del sector agropecuario (Mesa de Enlace incluida).

Si al campo le va mal, le irá mal al país y los efectos se sentirán en forma directa en los pueblos del interior en una primera instancia y además repercutirán por añadidura en las arcas del Estado Nacional, con un efecto inmediato de una menor recaudación y una desaceleración clara de la economía nacional.

Llegó la hora en que los Estados nacional y provinciales tendrán que deponer algunas actitudes, ampliar sus criterios y sentarse a hablar en forma franca con los representantes del campo en la búsqueda de evitar más despidos, mantener las inversiones, aumentar la productividad (con tecnología incluida), abrir los mercados y dejar en libertad a los productores para que actúen en la toma de sus decisiones productivas.

Está claro que hoy el conflicto no pasa solo por las retenciones, sino que parte del desencuentro será por brindar reglas claras y dar libertad de decisión en la producción, que conducirán sin duda alguna en la obtención de una mayor rentabilidad del sector y de un mayor bienestar para el hombre de campo en su conjunto.

Si se mantienen las actuales condiciones de falta de diálogo y enfrentamiento campo-Gobierno, se corre el riesgo de tener que desandar caminos de progreso que se iniciaron a partir de la década del 90 en materia tecnológica y de productividad.

Decisión
El 2007 terminó muy bien productivamente hablando y esta tendencia positiva se mantuvo hasta marzo de 2008, momento en que tras la Resolución 125 se provocó la pérdida total de la confianza que había generado parte de éste modelo durante más de cinco años.
El campo está decidido a seguir creciendo, invirtiendo, innovand

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