Para Senasa y problemas para la carne

La comercialización de hacienda, el transporte de ganado en pie y las exportaciones en general sufrirán en los próximos diez días serios inconvenientes producto del paro dispuesto a partir de hoy por los trabajadores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el feriado y asuetos por la Navidad.

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22deDiciembrede2008a las07:10

El personal del Senasa --representado por la Asociación de Trabajadores del Estado-- dispuso un paro de actividades por 72 horas, la tercera medida de fuerza que impulsan en el 2008 en reclamo de mejores condiciones laborales y salariales.

Ramón Panelli, delegado de la junta interna, ratificó ayer la realización de la medida de fuerza y explicó que se reclama la apertura de paritarias y el pase a planta permanente del personal contratado.

Así, el gremialista precisó: "Más del 50 por ciento del personal del Senasa está contratado, cuando se dice que esa cifra no puede superar el 15 por ciento".

"Esos trabajadores no tienen cobertura ni de ART ni de obras sociales, cuando por su tarea están expuestos a situaciones de riesgo y enfermedades", destacó.

El paro de 72 horas por parte de los trabajadores del Senasa fue votado el pasado 10, y es la tercera medida de fuerza que adoptan en el año, debido a que en abril se realizó un paro de 24 horas y en septiembre otro por 48 horas.

Con esta nueva medida de fuerza, el tránsito de animales vivos sólo podría destrabarse a partir del lunes 29, ya que el viernes 26 el gobierno dispuso asueto en la administración pública.

Esto significará un "parate" en operaciones tales como exportaciones y la compraventa y distribución de carne y otros alimentos demandados por el mercado doméstico durante las fiestas navideñas.

La medida de fuerza hace peligrar el abastecimiento de carne en aquellos frigoríficos que deben encarar una fuerte demanda de sus productos ante las fiestas de fin de año.

Desde el sector transportista, se expresaron en las últimas horas quejas respecto a la falta de disponibilidad de las autorizaciones requeridas por parte de las autoridades para permitir el tránsito en ruta de mercaderías perecederas.

El temor de los comerciantes es que este tipo de cuestiones también puede incidir sobre el precio final de los productos que hacen a la canasta navideña.

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