El mercado espera que el Banco Central salga a ponerle un freno al dólar en $ 3,55

Si escala el conflicto, el BCRA resignaría reservas para evitar una mayor devaluación. Para evitar eso, el Gobierno presionará para que liquiden los exportadores.

23deFebrerode2009a las07:55

Si mañana cuando se sienten a negociar el agro y el Gobierno no hay atisbos de algún consenso, los argentinos deberán enfrentarse una vez más a un circo sangriento que terminará enterrando más de un bolsillo. Dejando ideologías de lado, los números del viernes, días previos al encuentro entre los dos sectores, fueron por demás contundentes: más filas de individuos agolpados en bancos y casas de cambio ávidos por adquirir dólares, la manera más popular de protegerse ante un contexto que aún ya adverso, promete ir por más.

En medio de la pelea, el Banco Central (BCRA) no resigna su puesto de único conductor del mercado cambiario. Eso también quedó claro el viernes, cuando la entidad moderó la depreciación del peso, volcando dólares al mercado. Sin embargo, el problema podría sobrepasar su capacidad. Martín Redrado, titular del ente monetario, hace apenas unos días tenía en mente ir dejándole rienda suelta al tipo de cambio. La idea se complicó con la renovada crisis del campo. Ahora, su estrategia al menos se extenderá un poco más en el tiempo, pero también podría llegar a voltearse. Los exportadores del agro ya demostraron que ellos también pueden dar pelea. Lo hicieron el año pasado y lo están haciendo ahora. De hecho, la semana pasada casi no liquidaron divisas en la plaza cambiaria. Se habla de ventas del sector de apenas u$s30 millones por día. Sea por estrategia o por castigo, esto obliga a la autoridad monetaria a cubrir su puesto del lado de la oferta, desprendiéndose de reservas. De esta manera, surgen dos de las cosas que no quiere el ente oficial: la menor oferta de dólares por un lado, pero a la vez, la imposibilidad de convalidar una suba en el tipo de cambio con mayor contundencia, en momentos en que se acentúa la pérdida de competitividad de Argentina por la persistente devaluación de los países de la región, y mientras crece la inquietud del sector industrial.