Para bajar las retenciones hay que modernizar profundamente el Estado

La Argentina ha recibido durante los años de la bonanza internacional un flujo extraordinario de recursos externos a través de los altos precios de sus exportaciones.

17deMarzode2009a las08:30

Esto permitió disimular transitoriamente la insolvencia fiscal estructural. Con precios internacionales tendiendo a valores normales, se explicitan nuevamente los graves problemas fiscales. Por eso, para reducir las retenciones y generar condiciones favorables al crecimiento sostenible con equidad, hay que comenzar con una profunda modernización del Estado, tanto en materia de asignación y gestión del gasto como de organización y administración tributaria.

Las demandas del sector agropecuario, respaldadas por un amplio y heterogéneo espectro político y social, a favor de eliminar las retenciones –o, al menos, disminuirlas chocan con la inflexible negativa oficial. El conflicto se intensifica a medida que los precios internacionales caen respecto al inédito nivel alcanzado en el 2008, se esfuman los efectos de la devaluación y se desacelera la actividad económica. En este contexto, aumenta la pertinencia de evaluar si la negativa oficial es una opción de política o es la consecuencia de que objetivamente resulta imposible para el Estado desprenderse de los recursos que generan las retenciones a las exportaciones.

El resultado financiero consolidado del sector público nacional surge de la suma del resultado financiero del Tesoro Nacional, la Seguridad Social y otros organismos. Los excedentes de la Seguridad Social constituyen ingresos presentes (los aportes de los trabajadores) a cambio de compromisos futuros (las jubilaciones que el sistema se compromete a pagar), en este sentido representan una deuda no registrada que el Estado adquiere con los futuros jubilados. Por eso, la solvencia fiscal está más relacionada con el excedente del Tesoro Nacional.