Cristina habló de "nueva etapa" y llamó a un diálogo "amplio"

A once días de la derrota, convocó a los sectores productivos. Y se comprometió a "escuchar a todos". Además, propuso una reforma política.

10deJuliode2009a las07:38

Once días después de la derrota electoral del oficialismo en los principales distritos, la presidenta Cristina Kirchner propuso ayer "iniciar una nueva etapa" y convocó "al más amplio diálogo entre todos los sectores de la vida nacional", a fin de "definir firmemente el rumbo económico, político y social" de la Argentina.

Además, dijo que era el momento de "abordar y discutir" una "profunda reforma política" con los partidos de la oposición en el marco del Parlamento (ver página 6).. Lo hizo desde Tucumán, donde encabezó por segunda vez durante su mandato las celebraciones centrales del Día de la Independencia. Con dos cambios importantes en relación al año anterior: esta vez asistió al Tedéum en la Catedral local, y al hablar lo hizo ante un reducido auditorio en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, no en un acto de masas.

El diálogo, dijo, debería tener "tres ejes básicos: economía, democracia y sociedad" y desarrollarse no en forma parcial sino conjunta entre todos los sectores.

"Estamos en inmejorables condiciones", prosiguió Cristina, de "sentar en una mesa a quienes representan las finanzas del país; a la industria; a los servicios que definen todo el cuadro tarifario; al sector de la energía; al sector del campo y, por supuesto claro, a los trabajadores".

Con respecto a estos últimos, agregó. "No nos olvidemos de ellos, es la mayoría absoluta del país, me refiero a los que viven de un salario, y me refiero también a que cuando tomemos decisiones tenemos que acordarnos de los que no están en esa mesa sentados porque todavía no reciben ningún salario y es necesario, aunque no estén presentes en la mesa, tenerlos en cuenta desde lo social".

Hay que, sostuvo, "juntar a todos los actores sociales, porque ya no hay posibilidad de discusiones parciales; porque cuando uno discute parcialmente y otorga parcialmente hacia un sector, es porque está distrayendo recursos para ese sector, independientemente de la justicia o no de la demanda".

La Presidenta sostuvo que hace su convocatoria "a poco menos de un año del Bicentenario de lo que constituyó el nacimiento de nuestro país" y, además, "en un momento especial en la historia del país y del mundo con grandes desafíos, pero también con inmensas posibilidades".

Durante su discurso, que duró poco más de media hora, la Presidenta estuvo flanqueada por los gobernadores de Tucumán, José Alperovich, y de Jujuy, Walter Barrionuevo, el nuevo jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y la esposa del anfitrión, la diputada nacional y senadora nacional electa Beatriz Rojkés de Alperovich.

A un costado del estrado se ubicó el nuevo gabinete nacional casi completo -incluidos algunos secretarios de Estado-, salvo por las notorias ausencias de los ministros de Salud, Juan Manzur, y de Planificación Federal, Julio De Vido, y del secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Otro que brilló por su ausencia fue el ex presidente Néstor Kirchner.

La Presidenta había llegado a Tucumán el miércoles por la noche, pero su primera actividad oficial en la provincia fue la asistencia al Tedéum que ofició el arzobispo Luis Villalaba. Luego se trasladó a pie por el llamado Paseo de la Independencia hasta la Casa Histórica donde se declaró la Independencia en 1816.

Concluida esta ceremonia, caminó tres cuadras junto con su comitiva hasta la Casa de Gobierno local. Al pasar por la Plaza Independencia se acercó al público y estrechó manos a lo largo de unos doscientos metros.

En su discurso previo al de la Presidenta, Alperovich afirmó que "para que una patria sea verdaderamente democrática debe ser también justa". Y esto sólo es posible, argumentó, "si logramos una mayor y eficaz distribución

Temas en esta nota