Se reduce la brecha entre los datos del Indec y la inflación real

Por la menor actividad económica, las estadísticas oficiales confluyen con las mediciones privadas.

15deJuliode2009a las07:48

Después de dos años y medio de manipulación de las estadísticas oficiales, el gobierno nacional encontró en la caída de la actividad económica un aliado inesperado para encarar una eventual normalización del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El cuestionado organismo informó ayer que el índice de precios al consumidor registró en junio un alza de 0,4%, y de esta manera se ubicó muy cerca de la mayoría de las estimaciones privadas, que en promedio hablan de una inflación real en torno al 0,6% el mes pasado.

La brecha entre los dos índices es claramente la menor desde que en enero de 2007 el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, puso su intervención en el organismo y comenzó a manipular el índice de precios. En la visión de los analistas privados, ésta sería una oportunidad ideal para normalizar el funcionamiento del Indec, aprovechando que el costo político de informar la inflación real es relativamente menor.

De acuerdo con los números difundidos ayer por el Indec, con la suba de junio, la inflación acumulada en el primer semestre del año es de 2,9% y alcanza al 5,3% en los últimos doce meses. En junio, las mayores subas correspondieron al rubro indumentaria, con el 1,3 por ciento, seguido por transporte y comunicaciones, con el 0,6 por ciento, y educación, con el 0,5 por ciento.

Por su parte, para la categoría alimentos y bebidas, el Indec informó que en el último mes la suba del rubro fue de sólo 0,2%, ya que los aumentos más importantes en aceites (2%) y bebidas alcohólicas (1,6%) fueron compensados por los pequeños incrementos registrados en carnes (0,3%), panificados (0,1%) y verduras (0,1%). En este caso específico, igualmente, los números oficiales continúan mostrando diferencias sustanciales en relación con las mediciones privadas (ver recuadro).

Coincidencias privadas
A grandes rasgos, el balance oficial es compartido por los analistas privados, que también dan cuenta de una marcada desaceleración de los precios. "En el segundo trimestre se observó una tasa de inflación cercana al 10% anual, lo que evidencia un incipiente proceso de desaceleración inflacionaria respecto del trimestre anterior. La severidad de la recesión es el factor excluyente que explica este proceso", precisaron en Buenos Aires City, la consultora creada por la ex funcionaria del Indec Graciela Bevacqua, que estimó para junio un alza del 0,6% en el costo de vida.

El economista Miguel Bein incluso reconoce un freno más acentuado de los precios e informó para junio una suba del 0,4% en el índice de precios, que no sólo es la misma que registró el Indec, sino que también es la más baja desde enero de 2007.

"Si bien junio es un mes estacionalmente bajo, en tanto y en cuanto aparecen las primeras liquidaciones de la temporada de invierno y no hay alzas estacionales que los compensen, los bajos aumentos en los precios de los alimentos y la baja incidencia de las subas puntuales contribuyeron a la fuerte desaceleración de la inflación", precisó el Estudio Bein & Asociados.

En la consultora Finsoport, en tanto, prefieren destacar que la desaceleración de la inflación no se explica exclusivamente por la caída en la actividad económica, sino también por la incidencia de otros factores, como "la sensible disminución de las cotizaciones internacionales de los alimentos", según precisó Jorge Todesca, director de la consultora.

En Ecolatina, sin embargo, alertaron sobre que el proceso de desaceleración de la inflación podría estar llegando a su fin. "A partir de agosto la inflación dejaría de bajar y se estabilizaría en torno al 14% interanual. En algunos rubros, las subas estaban pactadas desde hace tiempo para después de las elecciones, mient

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