Para volver a emitir deuda, los bonos deberían subir un 50%

Es la mejora que se necesita para que el Gobierno se pueda endeudar al 10%. Por: Gustavo Bazzan

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18deJuliode2009a las08:21

Volver al mercado voluntario de deuda es uno de los objetivos que aparentan ser prioritarios para el flamante ministro de Economía, Amado Boudou, según se desprende de trascendidos y de sus muy escasas declaraciones públicas.

Pero para convertir ese deseo en realidad, hay por delante un camino complicado. El Gobierno hace más de 18 meses que no llama a licitación para emitir deuda. La última colocación fue vía directa al Gobierno de Venezuela (un año atrás), y se aceptó una tasa del 15%, un precio considerado escandaloso. De hecho, a partir de allí los bonos se derrumbaron, empujados por las malas señales locales y el estallido de la crisis mundial.

Con todo, desde fines de 2008 los papeles de la deuda vienen recuperando terreno y algunos han subido en 2009 casi el 100%.

Pero aún así los rendimientos de los papeles locales (mayores cuanto menor es su precio de mercado) son de los más altos del mundo.

Los bonos en dólares argentinos rinden hoy entre el 25% y el 30% anual. Para que su rendimiento caiga al 10%, los papeles argentinos deberían subir, en promedio, cerca del 50%, con extremos que van del 28% al 75% (ver infografía). Así surge de un informe elaborado por la consultora Maxinver, que conduce el economista Eduardo Blasco.

Los números muestran por sí solos lo complicado que se plantea el retorno de la Argentina a los mercados.

Más allá de ese difícil escenario, la persistente recuperación de los bonos de la deuda (tanto en pesos como en dólares, aún después de conocerse el nuevo gabinete, y de la aparente reafirmación del rumbo económico) deja entrever que los inversores no esperan un derrumbe de la economía o una fuerte devaluación del peso, dos de los fantasmas que acechaban hasta hace unos meses.

De todas maneras el panorama financiero del Gobierno sigue siendo al menos incierto. Sin posibilidad de emitir, se ve obligado a sacar recursos del superávit, de los fondos de otros organismos públicos o de las reservas del Banco Central. Al menos hasta que se encare una negociación con el FMI o la Reserva Federal de EE.UU., dos de las barajas que, a juzgar por el mercado, el Gobierno debería jugar lo antes posible.

 

 

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