La ecuación cierra, todos ganan

A través de los acuerdos para desarrollar proyectos conjuntos, las empresas aceleran los procesos de investigación y mejoran su oferta; esto beneficia tanto a las compañías como a los productores.

25deJuliode2009a las08:31

Todos ganan. Con este incentivo, las grandes empresas biotecnológicas, que compiten en la carrera para aumentar la productividad con menores recursos, comenzaron a trabajar mancomunadamente. Esta realidad hizo que en los últimos tres años las alianzas estratégicas entre empresas se multiplicaran como conejos. Así, las compañías mejoran la calidad de su oferta y, a su vez, el productor accede a semillas más completas.

"No tiene que ver la crisis internacional. Sí el nuevo escenario, el de la economía basada en el conocimiento", dijo Carlos Sala, director del Departamento de Biotecnología de Nidera Argentina.

Sala estuvo a cargo de la coordinación del grupo de investigación que Nidera formó con la empresa BASF. Después de seis años de trabajo conjunto los equipos de las dos compañías patentaron en la Argentina el girasol CLHA-Plus, una mutagénesis que hace a ese cultivo más resistente a herbicidas y, en consecuencia, aumenta en dos puntos la producción de materia grasa.

"Hay empresas altamente especializadas en un tema. Para otro jugador llegar al mismo objetivo es una cuestión de años y tal vez nunca lo consiga. Por eso las alianzas de este tipo son un win - win (gana-gana). " Así explicó Sala la proliferación de las alianzas estratégicas entre empresas naturalmente competidoras. "Te permiten diversificarte, sin arreglos ni cambios de estructura", aclaró.

Ignacio Conti de Dow también conversó sobre este fenómeno con LA NACION: "Todos buscamos tener foco en ciertas cosas y poder aprovechar el conocimiento de otros", dijo y señaló que todo se subordina al objetivo primordial, que es "aumentar la productividad por superficie".

Para ello, Dow se alió con Monsanto para crear el SmartStax, un paquete de 8 genes para el maíz. Cada empresa aporta cuatro eventos en los que es líder. De esta forma, en una misma semilla duplicarán la protección contra malezas, a través de la incorporación de un evento de tolerancia al glifosato y otro resistente al glifosinato de amonio. También incluirá doble resistencia a insectos lepidópticos (atacan el follaje) y coleóptidos (dañan la raíz). Este producto está en proceso de desregulación y estaría disponible en la Argentina para 2012.

Pablo Vaquero, director de Asuntos Corporativos de Monsanto Argentina, opinó: "Este tipo de uniones acortan los tiempos de investigación y son posibles desde que existe la oportunidad de apilar genes".

Monsanto no sólo tendió lazos con Nidera, sino que también forma parte de una alianza estratégica que acaba de cerrar un acuerdo con BASF para desarrollar conjuntamente un maíz con mayor resistencia a sequía.

Tolerancia a la sequía
BASF y Monsanto descubrieron que el maíz tolerante a la sequía contiene el gen cspB, proveniente de Bacillus subtilis . "El gen cspB codifica para una proteína chaperona de ARN, moléculas presentes en la naturaleza, así denominadas porque se unen a los ARN para facilitarles y proteger sus funciones", expresaron las empresas, que para el desarrollo de esta investigación formaron un fondo común de 1500 millones de dólares.

"En estudios de campo realizados el año pasado en las grandes planicies del oeste de los Estados Unidos, el maíz tolerante a la sequía alcanzó el incremento en el rendimiento previsto en un 6-10% en algunas de las áreas proclives a sufrir sequía en los Estados Unidos, donde los rindes promedio oscilan entre 45 y 82 quintales por hectárea", aclararon BASF y Monsanto en un comunicado conjunto. Syngenta también optó por este modus operandiy tiene un convenio con Dow para intercambiar licenciamientos en maíz. "En definitiva, uno está armando opciones al productor para darles soluciones a det

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