Los ahorristas argentinos ya mandan a Uruguay casi $ 200 millones al mes

Durante el primer semestre de 2009, la fuga de ahorros argentinos hacia los bancos uruguayos superó en más de un 40% a la registrada en el mismo período del año pasado.

28deJuliode2009a las07:49

El deterioro en el clima de negocios interno, sumado a una incertidumbre que no logró despejar el paso de las elecciones legislativas, exacerbó el temor de los argentinos frente a la confiscación de sus ahorros y mantuvo a Uruguay como una parada “obligada” en la ruta del dinero que sale del país. Las cifras oficiales revelan que la fuga no se detiene y que, incluso, se sostiene al mayor ritmo de los últimos años: en la primera mitad del 2009 ya se fueron a los bancos privados charrúas unos $ 900 millones, que superan en un 43% al incremento registrado en igual período del año pasado, y que van consolidando un ritmo de crecimiento de casi $ 200 millones mensuales.

El cálculo surge de las últimas cifras que publicó el Banco Central de Uruguay sobre los “depósitos de no residentes” en el sistema financiero de ese país, que alcanzaron u$s 2.347 millones en el sector privado, hasta el 30 de de junio pasado, y que desafiaron, incluso, el reclamo del gobierno argentino para que Uruguay levantara su secreto bancario, con un incremento del 40% interanual.

Una fuente de esa entidad estimó a El Cronista que, actualmente, el 90% de estos ahorros corresponden a argentinos. Sobre este supuesto, es posible calcular el tamaño de la fuga: unos u$s 630 millones en los últimos doce meses, que equivalen, teniendo en cuenta la evolución del tipo de cambio en la Argentina en este tiempo, a más de $ 2.100 millones.

Los analistas uruguayos atribuyen el crecimiento en el fondeo de origen extranjero a la mayor confianza que hoy despierta para los argentinos el sistema financiero charrúa, ó -lo que es igual- al nerviosismo que generan los vaivenes políticos que impactan en la banca local.

Una evidencia: el rendimiento que hoy muestran los depósitos uruguayos en dólares, que es prácticamente idéntico al que ofrecen a sus ahorristas los bancos argentinos. “Cualquiera que busque dejar su plata depositada en Uruguay no desea otra cosa que más seguridad. Porque hoy los plazos fijos rinden al 1% en dólares, e incluso al medio por ciento en algunos bancos; y los depósitos a la vista, un 0%, e incluso a veces hasta los bancos cobran por estos alguna comisión”, explicó a El Cronista el jefe de Estudios de Regulación Financiera de la Superintendencia de Instituciones Financieras, Pablo Bazerque. “Esto es estructural de la economía uruguaya: los bancos en principio tienen más plata de la que necesitan para prestar en la economía; sobra dinero, y eso tira abajo la demanda de depósitos y las tasas”, agregó.

Hace tiempo, esta costumbre argentina era suficiente para crispar a los banqueros orientales. Porque, ante cada crisis, el sistema de ese país corría el riesgo de quedar afectado por la volatilidad del fondeo bancario. Eso pasó, por ejemplo, en el 2001 cuando, casi de un plumazo, los depósitos de los “no residentes” llegaron a representar más de la mitad de sus ahorros en todo el sistema. Ahora, dicen, la cosa es distinta: hoy este sistema bancario no aparece tan débil, y los depósitos de los propios uruguayos representan dos tercios del sistema.

Con todo, los datos oficiales muestran que esta debilidad del sistema uruguayo aumentó, al menos, levemente en los últimos meses: los ahorros de origen extranjero crecieron al doble del ritmo que los de uruguayos, y ampliaron del 28% al 33% su participación en el sistema, desde junio de 2008 hasta hoy.

En realidad, la gran “fuga” de capitales hacia la banca uruguaya se dio entre septiembre y noviembre del año pasado, precisamente después de la quiebra de Lehman Brothers, cuando los depósitos de “no residentes” dieron un salto de u$s 400 millones.


Por Ignacio Olivera Dol

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