Primavera cambiaria: dólares informales valen casi lo mismo que el billete oficial

La brecha entre la cotización formal y el dólar que operan las cuevas supo ser de 11 centavos pero ahora cayó a 2. El “contado con liqui“ llegó a valer hasta 20 centavos más, y ahora la diferencia es de 4 centavos. Juega a favor la suba de los bonos y la menor fuga de capitales durante julio.

14deAgostode2009a las07:14

Parecía imposible tan solo unos meses atrás, pero en la actualidad se vive una mini primavera cambiaria. La demanda dejó de presionar sobre el dólar (de hecho, cayó a menos de la mitad), los exportadores liquidan lo que usualmente tienen para esta parte del año, y el Banco Central –en lo que va de agosto y después de dos meses consecutivos– tiene un saldo comprador en la plaza. Otro dato no menor es que la fuga de divisas, en torno a u$s 1.500 millones en julio, viene ajustando (si bien se mantiene en niveles elevados). Este benévolo escenario se manifiesta en las distintas cotizaciones del dólar que conviven en la Argentina. Hoy, la brecha entre el valor de los billetes informales (el blue y el contado con liquidación) y el dólar en casas de cambio, prácticamente se esfumó.

Por ejemplo, el billete blue (el que operan las cuevas y los denominados “arbolitos” en el microcentro porteño) cotiza actualmente a $ 3,865. La diferencia contra el dólar formal es menor a dos centavos, prácticamente un mínimo histórico. Como referencia, en algún momento de junio (el mes electoral), la brecha llegó a ser de 10 centavos en promedio con picos que superaron los 11 centavos de diferencia. En ése momento, el blue valía $ 3,893 contra $ 3,78 en el mercado formal a mediados de junio.

La baja de diferenciales es aún más notoria en el dólar contado con liquidación (precio del billete que surge de comprar activos en la plaza local y venderlos en el exterior para fugar divisas). Actualmente, el “contado con liqui” vale $ 3,89 contra el $ 3,85 en casas de cambio o el casi $ 3,84 del mercado spot (mayorista). La brecha, a fines de junio, tocó a 25 centavos. Por ejemplo, el contado con liqui utilizando el Boden 2012 (el bono en dólares más líquido de la plaza) fluctuaba entre $ 3,93 y $ 3,99 mientras que el dólar oficial de referencia era $ 3,78- $ 3,80. En ese caso, el spread era de casi 20 centavos.

Las explicaciones que encuentran en la city son variadas. Desde los controles (formales e informales) para operar en el mercado de cambios, pasando por una importante baja en las expectativas devaluatorias (algo confirmado por la escasa volatilidad que el Central le imprimió al billete a partir del 29 de junio, el día después de las elecciones), hasta el menor ritmo de fuga de divisas. “Algunos dólares estuvieron ingresando por la suba de los bonos y al no haber fuga, el mercado de dólares informales se cayó. Ni siquiera se estabilizó en precios más altos. Sucede que no hay demanda y el pago de Boden 12 trajo dólares al sistema”, explicaron desde una importante mesa de dinero.

Más allá de esto, lo cierto es que la demanda se estacionó en niveles bajos en comparación a meses pasados. Suelen decir los especialistas, “la gente dolarizó hasta el aguinaldo (pasado) y ahora tienen que vivir con los pesos que cobran”. Esto significa que, de no mediar alguna turbulencia, no habría margen para que los flujos se sigan pasando a dólares. Tampoco los promocionados controles de la AFIP a la compra de billetes (que aún no están operativos) tuvieron un efecto desestabilizador.

Según un informe del Banco Ciudad, la desaceleración del ritmo de fuga de capitales (habrían salido en el último mes cerca de u$s 1.500 millones contra aproximadamente u$s 2.600 millones en junio), “puede ser un signo de menores expectativas de devaluación”. Consigna, por ejemplo, que los Non Delivery Forwards (NDF) –los contratos de dólar a futuro que se negocian en Nueva York– tanto a 1 año como a 6 meses caen alreded

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