Los préstamos del campo registran el mayor deterioro de todo el sistema

El agro tenía en 2008 los menores niveles de mora de la economía, pero en doce meses pasó a ocupar los primeros lugares, a la par de la construcción y el comercio minorista.

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25deAgostode2009a las07:23

El escenario hubiera sido imposible de prever hace sólo un año. El campo se mostraba entonces, junto a la industria, como uno de los grandes motores que había empujado a la Argentina a esa rápida recuperación de la actividad, con márgenes históricos de rentabilidad y tras la caótica devaluación del 2002. El fuerte proceso de desendeudamiento que aplicaron las empresas del rubro las había llevado a ubicarse en inéditos niveles de morosidad financiera y por debajo del resto de los sectores en todo el sistema.

Pero el escenario empezó a cambiar drásticamente desde el comienzo del conflicto con el Gobierno. Y en este tiempo, las empresas agropecuarias sintieron los castigos más duros: una pelea sin precedentes en la política argentina, el paro más largo de la historia, la mayor sequía en 70 años, y una crisis global que derrumbó en cuestión de meses el valor de los commodities.

Los préstamos del campo fueron los que mostraron el mayor deterioro de todo el sistema en el segundo trimestre, al pasar de un ratio de 3,5% al 6,4% entre marzo y junio pasados, y duplicar en un año el nivel mínimo de 3,1% que habían mostrado en los comienzos del conflicto con el Gobierno. El fenómeno contrarrestó algunas mejoras que, en igual tiempo, percibieron en calidad crediticia otros sectores, como los “servicios” y la industria de “alimentos y bebidas”.

Para los banqueros, las causas no fueron otras que las que mostraron las tapas de los diarios en estos últimos meses: la sequía más seria en años llevó a los agricultores a sembrar con costos altos, en la temporada pasada, para cosechar con bajos volúmenes, y con precios derrumbados, en mayo pasado. “Los paros pudieron haber generado que los inversores agropecuarios no pudieran capturar buenos precios, y perdieran esa posibilidad en medio de toda esta discusión. Pero el mayor efecto, sin duda, se sintió por la baja de volúmenes de producción que provocó la seca, el aumento en los costos de los arrendamientos y la caída en los precios de los commodities”, explicó el gerente del departamento agropecuario del Santander, Pablo Bullrich.

El impacto fue fuerte, explicó, pero resultó algo menor al que se había previsto a principios de año. “La foto que veíamos en enero iba a ser otra. Con todo este cocktail de cosas veíamos venir una tormenta de aquellas, y la verdad es que finalmente no sucedió. Es un tema difícil, pero el efecto fue mucho menor al esperado, si bien la mora creció hasta estos niveles”, agregó el ejecutivo.

El avance en la irregularidad de los créditos del agro fue del 82,5% durante el último trimestre, y del 105,4% en los últimos doce meses, según muestra la última actualización en las cifras del Banco Central. La crisis dejó, en cambio, menores trastornos para otros sectores: la cartera con “atraso” se incrementó sólo un 25% en la industria manufacturera (ó un 34,2% en términos interanuales), y un 38,6% en el comercio minorista (ó 130%); mientras que se redujo un 21,12% en los servicios, y un 8,4% en la construcción.

Los datos fueron precisados a El Cronista por la consultora Finsoport, que estimó en $ 544 millones el aumento de la deuda irregular del sector agropecuario. “Observando la cartera normal de los préstamos pareciera que hubo sectores que soportaron mejor la crisis, que aquellos más atomizados o débiles sufrieron más, y que en algunos influyó el tema de precios regulados”, explicaron.

Por Ignacio Olivera Doll.

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