El Gobierno seduce a los mercados pero los empresarios cada vez le creen menos

En camino de regreso a la comunidad internacional que parece haber emprendido el Gobierno de la mano de Amado Boudou en el Ministerio de Economía podría encontrar algún desvío construido por el propio mercado que facilite a la administración Kirchner quedarse en el declaracionismo y los gestos y no avanzar en las políticas.

14deSeptiembrede2009a las07:58

El canje concretado hace una semana –los tramos I y II– permitió un alivio en los pagos de deuda, por ahora menor frente a las necesidades de financiamiento que tiene el Gobierno, pero inspiró a los mercados a esperar nuevas propuestas de reestructuración que impliquen subir la tasa de interés que paga el Estado, aunque desde Economía se destaque la caída del stock de deuda.

Para el próximo año, los vencimientos de deuda pública alcanzan a u$s 19.900 millones, y se estima una brecha a financiar de u$s 5.500 millones; y para el siguiente los vencimientos se reducen a u$s 12.500 millones pero con unas necesidades de financiar u$s 5.900 millones. En principio, 11.000 millones de dólares parece una cifra complicada de alcanzar sin salir a los mercados de deuda voluntaria y por eso toda la acción de Economía está encaminada a normalizar la relación con el mundo financiero.

En ese camino, la primera decisión será permitir las auditorías de la economía en los términos del Articulo IV del Fondo Monetario Internacional. El principio de acuerdo está alcanzado aunque recién se anunciaría durante la próxima cumbre del G-20, que se celebrará el 24 y 25 de septiembre en Pittsburgh, Estados Unidos –participará la presidenta Cristina Fernández y tendrá oportunidad de verse con el director general del Fondo, Dominique Strauss–Kahn– o una semana más tarde en la asamblea anual conjunta del FMI y el Banco Mundial en Estambul, Turquía.

Después vendría la posible oferta a tenedores de bonos en default, que se quiere limitar a pequeños y medianos ahorristas diferenciándolos de los fondos de inversión que compraron bonos para después accionar judicialmente contra el país. En palabras de Boudou, diferenciar entre “fondos buitres y tenedores de buena fe”.

La tercera etapa es renegociar la deuda de u$s 6.600 millones con los países miembros del Club de París, solo posible después de obtener el visto bueno del FMI.

Cualquiera sean los términos de la revisión (la Argentina puede aceptar la auditoría del FMI pero pedir que el informe no se haga público) y de la amplitud de la oferta a los holdouts, los mercados esperan que antes de fin de año Economía anuncie un nuevo canje, esta vez involucrando a títulos más representativos, como o Bonar V o el Boden 2012; dos títulos que vencen entre 2011 y 2012 y donde verdaderamente se podrá estimar qué grado de confianza depositan en el gobierno y cuán lejos está la posibilidad de un default.

Cuando Boudou concluya todo el proceso de reinserción de la Argentina en los mercados financieros, es probable que entre canjes, disponibilidad de fondos de organismos internacionales o de bancos de fomento (se estima que hay unos u$s 10.000 millones disponibles después de acordar con el FMI y el Club de París que podrían destinarse a la obra pública y aliviar la carga presupuestaria) es probable que las necesidades de financiamiento se reduzcan a un nivel manejable con la emisión de deuda intra sector público.

Pero aún cumpliendo todas las etapas y alcanzar con éxito el regreso a los mercados con alguna emisión nueva de deuda, no alcanzará para desactivar la mayor preocupación que tienen hoy por hoy los empresarios y que pasa por la ofensiva gubernamental sobre la actividad privada.

En un clima de beligerancia contra el capital privado es imposible pensar en una ola de inversiones que inyecte combustible a una economía mayormente sostenida por un gasto público que muestra síntomas de agotamiento y una producción agropec

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