La gran riqueza de inocular

El Proyecto Inocular, que agrupa al INTA y empresas del rubro, recuerda las virtudes de esta práctica.

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26deSeptiembrede2009a las08:18

Durante los últimos 25 años, la soja ha ganado protagonismo en la economía argentina y, hoy en día, es el cultivo que ocupa mayor superficie en nuestro territorio.

Mientras en la década del ''70 la superficie sembrada era de aproximadamente 95.000 hectáreas, en la actualidad las proyecciones de los especialistas estiman una superficie cultivada de 20 millones de hectáreas para la próxima campaña, de acuerdo a un informe elaborado por el Proyecto Inocular, una iniciativa conjunta entre el INTA y 25 empresas fabricantes de inoculantes.

Las semillas de soja presentan una alta acumulación de proteínas y, de este hecho, resulta que se trata de un cultivo con muy alta demanda de nitrógeno (N) y muy baja producción de biomasa de semilla por fotoasimilado producido.

n este sentido, es importante destacar que, si no existen otras limitantes, el rendimiento de la soja es función directa de su capacidad de acumular nitrógeno.

Para lograr este objetivo, la soja tiene la habilidad de asociarse en forma simbiótica con bacterias fijadoras de nitrógeno, genéricamente denominadas rizobios y obtener, a través de la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN), gran parte del N que requiere para su crecimiento. Se utiliza la inoculación para agregar sobre la semilla o el suelo cepas de rizobios (bacterias) seleccionadas (entre muchas más de 500) por su capacidad de nodular y por su alta eficiencia de fijación de N.

La FBN se inicia con la formación de nuevos órganos en las raíces, denominados nódulos, dentro de los cuales se realiza el proceso de transformación del N del aire. En condiciones ideales, la nodulación comienza a visualizarse entre los tres y los cinco días y la actividad de fijación desde los 10 a los 15 días de emergencia. Los nódulos con fijación activa de N se presentan de color interno rojizo, mientras que los no fijadores o ineficientes son de color blanco o verdes.

La FBN resulta de fundamental importancia para el cultivo de soja como método capaz de mantener el balance cercano a la neutralidad entre las fuentes de N.

Según las investigaciones realizadas dentro del Proyecto Inocular se estima que un 60% del N utilizado para la producción de soja proviene desde la FBN. Este aporte que ocurre todas las campañas es silencioso, casi no movemos el bolsillo y si quisiéramos reemplazar todo lo que ahorramos con la FBN no podríamos pagarlo.

Cada año, a valor urea de estos días, se ahorran más de U$S 4000 millones. Y está fuente de N es inocua, eficiente e inagotable.

Para lograr una máxima FBN es imprescindible optimizar el manejo sanitario, nutricional y realizar una excelente inoculación, empleando productos de calidad probada con cepas vivas, infectivas y eficientes y empleando métodos e implementos disponibles y así sacar el mayor beneficio de esta práctica.

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