¿Se superó la crisis económica o sólo su componente financiero?

A esta altura todo indicaría que la crisis mundial habría alcanzado su piso, con señales claras de recuperación del nivel de actividad y en precios de activos financieros y reales.

30deSeptiembrede2009a las07:54

En Estados Unidos y en la zona Euro las producciones industriales registraron sus mínimos en los meses de abril-mayo, respectivamente, y los principales índices bursátiles se recuperaron un 50% en promedio desde los mínimos de marzo de este año. Políticas de significativo estímulo monetario y fiscal permitieron superar los efectos negativos primarios de corto plazo de la crisis (parálisis de la cadena de pagos y caída del nivel de actividad). En Estados Unidos, el salvataje del sistema financiero representa u$s 13 billones, considerando lo efectivamente gastado, prestado, y comprometido. Adicionalmente, desde julio 2008 a la actualidad la base monetaria (incluyendo las reservas excedentes en la Reserva Federal) se expandió un 88%, alcanzando el 17% del PBI (estímulo monetario directo), mientras que desde diciembre de 2007 la expansión fiscal implicó un incremento en el stock de deuda pública del 14%, superando el 75% del PBI (en España el incremento fue 47%, el Reino Unido 39%, Francia 13% y Alemania 8%).

Sin embargo, en este contexto debe diferenciarse el tipo de señales favorables que comenzaron a observarse con el objetivo de, una vez superada la recesión, comprender los probables escenarios económicos esperados. En base a ello, las decisiones de política económica y ajustes necesarios para regenerar estabilidad financiera y confianza. Distinguir variables financieras de económicas es el primer paso; las políticas monetarias y fiscales expansivas permitieron superar el componente financiero negativo de la crisis. Sin embargo, las variables económicas (reales) aún no realizaron totalmente el ajuste necesario. La reducción de la absorción de demanda del sector privado fue sustituida (imperfectamente) por el rol activo del sector público. El optimismo actual, valedero sin dudas, incluye un análisis parcial de la resolución de la crisis. En lo sucesivo, Estados Unidos y Europa (con el complemento de otros países como China) deberán elaborar las estrategias de salida gradual de la intervención estatal.

En Estados Unidos, la significativa expansión de la base monetaria no tuvo incidencia aún sobre la estabilidad de precios debido a que el multiplicador monetario no está funcionando normalmente; los bancos mantienen excedentes de liquidez que triplican los valores históricos promedio (relación activos líquidos a depósitos del 14% vs. 5% del promedio) y redujeron la asistencia de liquidez interbancaria (relación préstamos interbancarios/depósitos cayó un 40%). La contrapartida de ello es una tasa real que se incrementa sostenidamente; la tasa nominal anual de los fed funds es de 0%-0.25%. Pero en términos reales pasó de un mínimo de -3.2% en julio de 2008 a +2.1% en la actualidad. Este hecho no sólo afectaría el ritmo de la recuperación (de ahí las conjeturas de recuperación en forma de V, U, W, etc) sino que exigiría al Tesoro esfuerzos adicionales para cumplir con compromisos de deuda creciente. Mayor inflación sería necesaria para reducir en el tiempo la carga fiscal. La debilidad del dólar frente al euro muestra parcialmente esta realidad, con posicionamientos en activos en otras divisas.

La corrección de los desequilibrios macroeconómicos (de cuenta corriente y fiscal creciente) es el tema pendiente y que cobrará nuevamente relevancia luego de superada la recesión. En este sentido, ¿por cuánto tiempo y por qué magnitud Indonesia, China, Alemania, Japón, Rusia, Arabia Saudita, Argentina y Canadá, entre otros, seguirán financiando el exceso de gasto de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Italia, Francia, India, Brasil, México, entre otros? En el caso de Estados Unidos, las perspectivas que surgen de los desequilibr

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