El Central tuvo que comprar u$s 100 millones para ponerle un techo al peso

En la city, consideran que la debilidad del real es pasajera. Además, aseguran que para que el peso se deprecie, la moneda de Brasil tendría que llegar a dos unidades por dólar.

21deOctubrede2009a las07:50

La noticia del regreso del control de capitales en Brasil pasó desapercibida en el mercado local. Algunos habían hecho sus especulaciones, pero ninguna se plasmó, al menos en la rueda de ayer. Muchos, por ejemplo, esperaban que el peso acompañara lo que fue una fuerte caída en la moneda del país vecino. Sin embargo, eso no ocurrió.

Con el nuevo impuesto de 2%, que comenzó a regir ayer mismo, para los fondos que ingresen con fines financieros, el Gobierno de Lula Da Silva intenta frenar la espectacular apreciación del real (que hasta ayer llevaba un incremento de 35% en lo que va del 2009), ya que impacta de lleno en la economía de ese país, encareciendo sus exportaciones, por ejemplo. La medida fue exitosa, por lo menos en lo inmediato. En rigor, ayer el real se depreció un 1,86% frente al dólar, que se cotizó en el tipo de cambio comercial a 1,743 reales para la compra y 1,745 para la venta.

No obstante, el tipo de cambio local se mantuvo en los $ 3,80 para la compra y $ 3,84 para la venta en las casas de cambio y entidades financieras de la city porteña. En el circuito de los grandes players, la divisa estadounidense también se mantuvo prácticamente sin modificaciones en $ 3,82 para la punta compradora y $ 3,821 para la vendedora. La estabilidad se debió, incluso, a la participación del Banco Central (BCRA), que intervino en el mercado cambiario con compras cercanas a los u$s 100 millones para impedir una mayor apreciación del peso, según comentaron las mesas de algunos de los bancos líderes. “La oferta de dólares sigue sobrepasando a la demanda. Están los exportadores por un lado y empresas ávidas de hacerse de pesos y el Central es quien absorbe esas divisas”, dijeron en un banco de primera línea. Lo que explicaron en la city es que el real debería depreciarse de una manera furiosa como para que implique un vuelco de tendencia en el tipo de cambio argentino. “El real y el peso están desarbitrados. La moneda brasileña se apreció muchísimo en el año y acá no pasó lo mismo. Entonces para que haya un efecto importante acá, el real debería por ejemplo llegar a los 2 reales por dólar, que no creemos que vaya a ocurrir por un impuesto de pequeña magnitud”, señaló el jefe de mesa de un entidad financiera.

En esta línea, la mayoría de los operadores consultados por El Cronista coincidieron en que el retroceso que registró ayer el real no se extenderá en el tiempo, alegando la dificultad de que un 2% de alícuota revierta el caudaloso volumen de capitales que está ingresando en el país vecino. “Vemos al real más cerca de 1,70 que de 1,80”, fueron los pronósticos de varios bancos, que apuntaron que las previsiones se darán siempre y cuando vayan acompañadas por la estabilidad del actual escenario que comprende un dólar débil y un resurgir del apetito por el riesgo.

A su vez, aseguraron que el mercado local responde a drivers más criollos –como las negociaciones de Boudou con holdouts y el FMI–. “Lo de Brasil puede tener alguna influencia pero no de gran peso. No creo que las divisas se redireccionen a la Argentina, por ejemplo, porque el riesgo político es otro. Tal vez pueda llegar a pegar en algo de capitales especulativos. Pero en este sentido veo más una influencia en lo que es divisas, en mercados como el de Perú, Chile o Colombia”, dijeron en un banco líder.

También se especuló que el Gobierno de Cristina podría seguir los pasos de Lula en cuanto a los controles. Sin embargo, fueron muchos los que desestimaron la idea. “Argentina tiene restricciones importantes actualmente. Además con el contado con liqui solamente 1% por debajo del oficial, no veo presión en este sentido”, dijo un

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