Otra vez advirtieron que deberá importarse carne

Las curvas de la oferta y el consumo interno se cruzarán en 2011, momento en que faltaría carne y habría que importar, vaticinaron. La última sequía, sin embargo, podría adelantar en el tiempo ese escenario. Se llamó la atención sobre el alto índice de faena de vientres y la drástica reducción de stocks.

23deOctubrede2009a las07:33

En el panel dedicado al mercado de ganado de Agrotendencias 2009, el seminario que organizó la Federación de Acopiadores, se criticó la intervención pública, que igualmente no logra cotizar bien la carne buena y no permite tampoco vender la carne barata. Y se llamó la atención sobre el alto índice de faena de vientres y la drástica reducción de stocks, que podría tener impacto al público ya el mes próximo.

“La carne es otra producción emblemática que también está en situación complicada. La pregunta es si los productores de nuestro país y del mundo podrán seguir comiendo carne argentina”, disparó Arturo Lavallol, dirigente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en el comienzo del tercer panel de Agrotendencias 2009.

Fernando Canosa, consultor privado y técnico de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) abrió su exposición desde la certeza de que “cuando tuvimos condiciones para crecer, lo hicimos”.

Cambios. En ese contexto, refirió que hubo cambios territoriales significativos en la ubicación del rodeo. A la par del aumento del área de cosecha gruesa, de 12 a 24 millones de hectáreas, desde 1994 a 2009, se generó una redistribución del stock ganadero en el país, con una clara migración a zonas extrapampeanas”.

Explicó que el stock de cabezas osciló: en 1994, 55.000.000 cabezas; en 1998 bajó a 48.000.000; en 2003, volvió a 55.000.000; en 2007 llegó a 58.200.000 y este año volvió a descender a 53.851.000, es la caída más profunda en dos años que se tenga memoria.

“De los 4,5 millones de cabezas que han caído, prácticamente 3,5 millones corresponden a vientres. No es un tema menor”, alertó Canosa.

En este marco, la región pampeana sólo alberga el 50 % del rodeo nacional, cuando históricamente tuvo una proporción mayor. Las zonas extrapampeanas han decidido engordar en su propia región, se han transformado en más invernadoras”, expuso el especialista.

Una de las cuestiones que preocupa en este sentido es que, según Canosa, “por cada 100 vacas que se desplazan de la región pampeana hacia las regiones del norte se obtienen 21 terneros menos. Esto es por los diferentes niveles de productividad, que es mucho mayor en las zonas pampeanas, fruto de las inversiones históricas. Podría cambiar en los próximos años, pero todavía es así”.

Respecto de la utilización de las mejores tierras ganaderas de la zona pampeana para la agricultura, estimó que esa zona mixta, invernadora, tiene 6.600.000 ha menos para los animales. Hay más granos pero menos novillos, en una cantidad equivalente a 8.600.000 cabezas. Pero lejos de presentar opciones excluyentes, Canosa advirtió que “el avance significativo de la agricultura en las mejores tierras genera una alta complementariedad con la ganadería. No es todos contra todos”.

Luego de repasar las modalidades de cada sistema de producción, en cuanto a la alimentación, concluyó que “las compensaciones aceleraron un proceso ya instalado de combinación entre pasto y granos, tanto en cría como en engorde”.

Por otro lado, señaló que “no todas las regiones podrán ser aptas para agricultura permanente, por cierta dosis de riesgo por sequía y otros condicionantes, como se ha visto por ejemplo en el sudoeste bonaerense. Allí, reflejó Canosa, “el margen bruto por hectárea de los cultivos, salvo soja, está por debajo de la rentabilidad de la invernada”. Sin embargo, tuvo en cuenta el disertante, “debido a las intervenciones de los mercados, los márgenes brut

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