Inflación y puja gremial elevan la conflictividad laboral en 2010

Según Ecolatina, la competencia por la representación sindical y la suba del costo de vida multiplicarán los conflictos. Inquietud en el Gobierno y en las empresas.

02deNoviembrede2009a las08:00

La mayor competencia por la representación sindical y el desdoblamiento de las negociaciones salariales por efecto del adelantamiento electoral en un contexto económico caracterizado por inflación en alza, deterioro de las cuentas fiscales y la recomposición de los márgenes empresariales dispararon en el último trimestre los niveles de conflictividad laboral, un escenario que se profundizará el próximo año como consecuencia de los reclamos de mejoras salariales y las previsiones sobre un aumento mayor en el costo de vida. Según advirtió un informe de la consultora Ecolatina difundido ayer, las expectativas de un fuerte incremento de los conflictos laborales en 2010 se evidencian a pesar de que en los últimos meses la recuperación de la actividad económica logró frenar el deterioro del mercado laboral, reduciendo los casos de despidos y suspensiones de trabajadores.

En base a datos del Indec y relevamientos de consultoras privadas, el informe de Ecolatina destacó que mientras en septiembre los suspendidos alcanzaron el nivel mínimo de los últimos doce meses (13.250 casos) al igual que la cantidad de despidos (5.160), los conflictos laborales se multiplicaron al punto que las huelgas realizadas en el tercer trimestre del año involucraron a más de 3 millones de trabajadores. En paralelo, durante los primeros 9 meses del año se registró la mayor cantidad de cortes de ruta desde 2002, con 2.050 protestas, situación que determinó una agudización de la conflictividad social. La pulseada gremial desatada en la planta de Kraft Food y la ola de cortes y protestas de organizaciones sociales y fuerzas políticas de izquierda que acompañaron en las calles los reclamos del personal de esa empresa constituyeron una expresión significativa del escenario de profundización de la conflictividad laboral y social que describe el informe.

En esa línea, Ecolatina atribuyó la exacerbación de los conflictos a las fricciones dentro y fuera de las organizaciones sindicales en un clima social más denso y la imposibilidad de establecer una pauta uniforme para los incrementos salariales en un contexto donde la dinámica de los diferentes sectores de la economía fue muy disímil. “La disparidad entre las pretensiones (de aumento) resultó agravada por la falta de parámetros certeros de inflación y desempleo. Para peor, el adelantamiento de las elecciones desdobló las negociaciones salariales y la reapertura de paritarias (tras los comicios del 28 de junio) disparó los reclamos salariales”, apuntó la consultora.

Respecto a las previsiones para 2010, el informe indicó que la recuperación económica implicará una normalización de las condiciones laborales aunque advirtió que la mayor inflación esperada complicará la situación. “Los trabajadores deberán conseguir elevados incrementos salariales para recomponer su poder de compra en 2010. Pero el problema es que tanto el sector público como el privado tienen menores excedentes para responder a las demandas salariales”, insistió la consultora para fundamentar su pronóstico de una agudización del conflictividad laboral.

Para el Gobierno la preocupación por evitar un escenario de esas características ha pasado a ser una prioridad central. A la luz de los derivaciones del conflicto en Kraft, la administración kirchnerista comprobó que la protesta callejera logró desbordar los canales tradicionales de la representación sindical, y que necesita más que los buenos oficios del jefe de la CGT, Hugo Moyano, para poder contenerla.

La situación de creciente conflictividad también representa un fuerte desafío para la dinámica de las relaciones laborales y empieza a convertirse, en la visión del sector empresario,

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