Fertilizante mineral para utilizar en los cultivos intensivos

Investigadores de la UBA creen que la glauconita tiene un mayor efecto residual que los usados habitualmente.

28deNoviembrede2009a las08:26

Científicos argentinos en su estudio de minerales para la agricultura analizaron en la Patagonia una fuente de fertilizante potásico alternativo con resultados alentadores para cultivos intensivos. "Esencialmente sería conveniente para productos de exportación y orgánicos porque cumple con los requisitos internacionales dado que es eco-friendly, es decir, amigable con el medio ambiente", destacan los especialistas de este grupo de investigación liderado por los doctores Roberto Scasso y Liliana Castro, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

¿Cuál es el nombre de este agromineral? Glauconita, del griego glaukos, que significa azul-verdoso. Y así es su color al natural. "Existen depósitos importantes por su área y volumen en la cuenca del golfo San Jorge, al sur de Chubut y al norte de Santa Cruz", detalla Castro, codirectora del Grupo Fosfatos, del Departamento de Geología, en un trabajo realizado en conjunto con la Facultad de Agronomía de la UBA y el Instituto de Tecnología Mineral (Intemin). "Hasta ahora no se había observado la aplicabilidad de la glauconita en el país", remarca.

Los primeros ensayos agronómicos consistieron en comparar este mineral con otro compuesto habitualmente usado como fertilizante, el cloruro de potasio. "Este es más efectivo en los primeros cortes, pero a largo plazo la glauconita ofrece un mejor efecto residual debido a su menor solubilidad según las distintas pruebas realizadas", detalla la doctora Castro.

Con la mirada en el futuro, los resultados coinciden en destacar sus beneficios. Una de las ventajas es su mayor efecto residual tras las sucesivas cosechas en relación con el cloruro de potasio. Y por otro lado es menos contaminante, dado que tiene "potasio sin cloro", puntualiza. Esta característica le permitiría "responder a los requisitos de calidad de los mercados de productos orgánicos", añade, al tiempo que plantea: "No se usa para cultivos extensivos como soja, pero sí podría aplicarse para algunos intensivos como tabaco, frutales, que a su vez exijan calidad".

En plena estepa patagónica, contra el viento y las inclemencias climáticas, el equipo de investigadores trabajó intensamente para estudiar el depósito de glauconita que aflora en parte sobre la superficie. Este terreno, hoy árido, fue hace más de 50 millones de años el fondo del océano. "En estos ambientes marinos del pasado se suele encontrar glauconita", indica la licenciada Corina Franzosi, quien realizó una tesis sobre esta temática. En este sentido, la doctora Castro precisa: "Estos minerales se formaron en plataformas marinas, de 50 a 200 metros de profundidad, en el período Terciario. Donde hoy hay tierra en el pasado hubo una ingresión marina que cubrió la mitad de la Patagonia".

Mientras continúan los estudios en el sur argentino, también siguen adelante las investigaciones agronómicas. Entre los distintos ensayos realizados en los cultivos, el equipo detectó que el tamaño de este mineral parece tener importancia a la hora de medir su eficacia. "La razón por la cual la glauconita de grano más grueso resulta mejor fertilizante (que el más fino) es actualmente objeto de estudio", indican los investigadores Liliana Castro, Roberto Scasso, Agustina Branzini, Marta Zubillaga, Ana Fazio, Selvia Tourn y Mercedes Zubillaga.

Otro de los objetivos puestos bajo el microscopio es probar distintas combinaciones para obtener mejor efectividad. "Estamos trabajando con especialistas como Ana Celeda del Intemin para saber cómo sería la forma mejor de aplicación de este mineral. Si sólo, o combinado con otros fertilizantes", adelanta Castro.

Por último, este depósito ubicado en la Patagonia mostró además la presencia de otros nutrientes, como calcio

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