Goyo Pérez Companc les transfiere el 75% de Molinos a sus siete hijos

Los herederos ya son dueños de una firma que factura $ 8.500 millones al año.

Por
17deDiciembrede2009a las07:58

Jorge Gregorio "Goyo" Pérez Companc festejó ayer su cumpleaños. Son 76 diciembres en los que amasó un patrimonio superior a los US$ 1.800 millones. El mismo día que sopló las velitas, el millonario le comunicó a la Bolsa que donará parte de su fortuna en vida. Le cedió el 75% de Molinos a sus siete descendientes: los 3 hijos varones (Luis, Jorge y Pablo) y las 4 mujeres (Rosario, Pilar, Cecilia y Catalina).

Molinos es uno de los colosos de la alimentación en el país. Entre enero y septiembre facturó $ 6.288 millones. Y todavía faltan los ingresos del último trimestre, cuando el negocio de marcas (un tercio de sus ventas) se reactivó, al igual que el de graneles (exportaciones, dos tercios de sus despachos). Con estimaciones conservadoras, Goyo estaría cediendo el control de una compañía que factura $ 8.500 millones. Y cuya valuación orilla los $ 3.000 millones (casi US$ 800 millones).

El traspaso de las acciones es fruto de una ingeniería financiera sencilla, pero ejecutada en varias partes y con diferentes sociedades. Todo arrancó hace 10 días, cuando Pérez Companc unificó su 75% de Molinos -lo tenía a través de dos firmas- bajo el paraguas de una sola, la sociedad PCF (Pérez Companc Family). Allí, Goyo era dueño de un 96%. Hasta ayer, cuando la situación volvió a cambiar.

El empresario le transfirió su propiedad en Molinos a sus hijos en dos tramos. Por un lado, le cedió 10,67% de la alimenticia a cada uno de sus 7 herederos en forma individual. Por el otro, forzó la creación de una nueva sociedad, llamada Santa Margarita, con sede en Delaware, un lugar que suele brindar beneficios fiscales en Estados Unidos.

Santa Margarita está conformada, a su vez, en dos partes: el 35% es aportado por los hijos por separado y el 65% es de los mismos vástagos, pero en su conjunto.

El objetivo es que todo quede en familia. Antes de venderle a un tercero (ajeno a la familia), cualquiera de los hermanos tiene preferencia para presentar una oferta por el mismo valor. Además, en caso de que decidan desprenderse del 65% de Santa Margarita, la decisión debe ser consensuada por la mayoría de los hermanos.

Salvo Pablo y Pilar, todos los hijos de Goyo están casados (de hecho, los cónyuges firmaron los acuerdos). Carlos Cupi, de extrema confianza de Goyo, que lo acompañó en la gestación de varias empresas, es el presidente de Santa Margarita.

Pérez Companc es un ferviente católico, que cultiva un perfil bajísimo. Ocasionalmente se deja ver en algunos retiros espirituales del Opus Dei o en carreras de autos antiguos. Atesora coches Bugatti, y Maserati, pero su joya más preciada es una edición limitada del modelo F50 de Ferrari.

Tanta pasión por los fierros también fue contagiada a los hijos varones. A Jorge, el mayor, le tira el mundo de los volantes, pero no llegó al extremo de sus hermanos Luis y Pablo. Luis ejerce la presidencia de Molinos y es piloto de rally en sus ratos libres. Pablo, el menor del terceto, sufrió un tremendo accidente en la competición Indy 500 de EE. UU, en 2007. Su intención es volver a las pistas cuando esté 100% recuperado.

Jorge, que fue presidente de Molinos hace unos años, fue enviado por su padre a Chile, donde compró frigoríficos y debió llevar adelante un ajuste complicado. Cierto recorte en los gastos también le llegó a la esposa de Goyo, María del Carmen Sundblad (Munchi), que cerró sucursales de la cadena de heladerías que lleva su apodo.

Por: Martín Bidegaray.

Temas en esta nota