Cuatro razones para comprar dólares y una para venderlos
Uno. Nada es gratuito. Lo saben Martín Redrado y Luli Salazar. Pero también tienen certeza de ello aquellos sectores de la economía que disfrutaron de las mieles de la devaluación.
Fogoneado por la suba de precios y la estabilidad del tipo de cambio, la inflación promedio ronda el 30% anual y tiene un correlato escalofriante: en dólares, el incremento de precios llega al 15%. Esto afecta a los sectores de mano de obra intensiva como la industria textil, calzado y juguetes. ¿Querrá el empresariado local “prestarle” a la Casa Rosada al 15% anual absorbiendo los costos? Las declaraciones de los industriales que hablan de un dólar a $ 5,60 dan como respuesta un “no” rotundo.
Dos. Mientras esperamos que lluevan (dólares). Una obra teatral del absurdo propia de Samuel Beckett y esa maravilla que es “Esperando a Godot”. Si bien a comienzos de año se insistió con que el récord de las cosechas desencadenaría una avalancha de dólares en el mercado local, hasta ahora, los exportadores liquidaron menos de lo esperado. El total acumulado en el mes se arrima a u$s 3.000 millones y en el año se repiten los u$s 8.000 millones de año previo. Con la lupa puesta en el sector, para los exportadores la decisión es harto compleja: los precios de los commodities han retrocedido por la apreciación del dólar en el mundo. Esto hizo que muchos comercializadores de granos postergaran sus ventas. Por otro, los propios exportadores se han llamado a cuarteles de invierno, ya que prefieren colocar sus granos en los silobolsa, antes que venderlos a un precio que ellos consideran reducido. Habrá menos oferta de la esperada.
