La carne viaja sin escalas

John Nelson hace cría y recría en el Norte y engorde en el sur. Pasturas tropicales y agricultura para feedlot.

08deOctubrede2011a las07:53

John Nelson ya cuenta con varios nietos y es parte de una familia con 150 años de tradición en la ganadería argentina. Pero sigue teniendo una gran pasión por la innovación. Con una doble base en la provincia de Formosa y en la localidad de Ameghino, Buenos Aires, Nelson lleva adelante una empresa agropecuaria que se sostiene a partir de una marcada diversificación geográfica y la integración de actividades. Agricultura, cabaña de raza Bonsmara, cría, recría, engorde a corral y producción de búfalos y ovejas Dorper son las cartas con las que juega.

Hace más de treinta años, Nelson tenía campos en Ameghino, Chacabuco y San Luis. Luego vivió y trabajó en campos de Venezuela durante diez años y, a su regreso, decidió hacer una fuerte apuesta que estableció la dinámica empresarial que se mantiene hasta hoy. Cambió el campo árido de San Luis por el clima más tropical de Formosa, y volcó allí lo que había aprendido de la ganadería del trópico venezolano. “Cuando compré el campo en Formosa buscaba un clima distinto al de Ameghino, para cubrirme del riesgo. Me imaginé que cuando en Ameghino hubiera seca, en Formosa no, y viceversa. Además, de Venezuela traje pasturas tropicales como brachiaria humidícola, que seguramente se adaptarían bien al ambiente del Norte. En el INTA me decían que no iban a servir, pero yo hoy tengo varios miles de hectáreas de esas pasturas”, cuenta el productor.

Veinte años después de aquella jugada, el establecimiento “Salvación”, en Formosa, y “El Potro”, en Ameghino, son los dos extremos de un ida y vuelta productivo. Uno aporta clima templado, tierra fértil, y cercanía con los compradores de carne. El otro, aporta espacio, pasturas y un ambiente que se lleva bien con la cría.

En Ameghino está la parte inicial del proceso, que es la cabaña de toros Bonsmara, de donde sale la genética que nutrirá a la fábrica de terneros. Bonsmara es una raza de origen sudafricano y se adapta bien tanto al clima templado de Ameghino como al más húmedo de Formosa. “La carne es reconocida como muy tierna, tanto como las razas británicas. Además, es sumamente manso y tiene un prepucio casi perfecto, lo que es bueno para las zonas con espinas”, asegura Nelson.

Cuando están listos para entrar en acción, los toros viajan a Formosa y se reúnen con las 6.000 vacas de la misma raza que caminan sobre pasturas tropicales. “Las brachiarias vinieron del Africa como cama de los esclavos en los barcos”, cuenta Nelson, y agrega que son gramíneas que se reproducen muy bien y eliminan la paja, que es el principal problema de las pasturas. El campo norteño cuenta con unas 4.000 hectáreas cubiertas con pasto brachiaria y también Pangola. “Hay praderas de Pangola de 60 años. Nunca se ha fertilizado y aun así persisten”, comenta el productor.

Por otro lado, las zonas más bajas del campo, con forrajes de menor calidad, son aprovechadas con la presencia de búfalos (ver Pasión...).

A pesar de la condición persistente de las pasturas implantadas, un buen manejo es fundamental para mejorar los índices productivos, y Nelson lo sabe. “Cuanto más divido el campo de Formosa, y cuanto más pueda rotar los potreros, más hacienda voy a poder tener. Cuando lo compré había muy pocos lotes y hoy tengo cientos. De esta manera se da lugar al rebrote y a que las pasturas semillen en primavera”, explica.

Los toros en producción en Formosa suelen ser alrededor de 250. Allí se hace la cría y la recría de las vaquillonas, y luego los terneros machos se van a Ameghino, donde la empresa tiene un feedlot y hace agricultura.

La mayor parte del alimento para el engorde es de producción propia. “En el feedlot, recojo toda la bosta de los corrales cada dos o tres meses y la uso para abonar los lotes, con lo

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