La carne viaja sin escalas
John Nelson hace cría y recría en el Norte y engorde en el sur. Pasturas tropicales y agricultura para feedlot.
John Nelson ya cuenta con varios nietos y es parte de una familia con 150 años de tradición en la ganadería argentina. Pero sigue teniendo una gran pasión por la innovación. Con una doble base en la provincia de Formosa y en la localidad de Ameghino, Buenos Aires, Nelson lleva adelante una empresa agropecuaria que se sostiene a partir de una marcada diversificación geográfica y la integración de actividades. Agricultura, cabaña de raza Bonsmara, cría, recría, engorde a corral y producción de búfalos y ovejas Dorper son las cartas con las que juega.
Hace más de treinta años, Nelson tenía campos en Ameghino, Chacabuco y San Luis. Luego vivió y trabajó en campos de Venezuela durante diez años y, a su regreso, decidió hacer una fuerte apuesta que estableció la dinámica empresarial que se mantiene hasta hoy. Cambió el campo árido de San Luis por el clima más tropical de Formosa, y volcó allí lo que había aprendido de la ganadería del trópico venezolano. “Cuando compré el campo en Formosa buscaba un clima distinto al de Ameghino, para cubrirme del riesgo. Me imaginé que cuando en Ameghino hubiera seca, en Formosa no, y viceversa. Además, de Venezuela traje pasturas tropicales como brachiaria humidícola, que seguramente se adaptarían bien al ambiente del Norte. En el INTA me decían que no iban a servir, pero yo hoy tengo varios miles de hectáreas de esas pasturas”, cuenta el productor.
Veinte años después de aquella jugada, el establecimiento “Salvación”, en Formosa, y “El Potro”, en Ameghino, son los dos extremos de un ida y vuelta productivo. Uno aporta clima templado, tierra fértil, y cercanía con los compradores de carne. El otro, aporta espacio, pasturas y un ambiente que se lleva bien con la cría.
