El Nobel de la Paz, para tres luchadoras por la igualdad

Son las liberianas Ellen Sirleaf, presidenta de su país, y la pacifista Leymah Gbowee. También premiaron a la yemení Tawakkul Karman. Las distinguieron por su trabajo en favor de los derechos de la mujer.

08deOctubrede2011a las07:25

En un símbolo de la impronta femenina trazada a través de los años en las luchas sociales, el comité noruego distinguió por primera vez en su historia a tres mujeres, en forma conjunta. Se trata de dirigentes africanas que a costa de lucha, audacia y sacrificio lograron convertirse en líderes y cambiar las adversas condiciones de millones de compatriotas . Ellas son Ellen Johnson Sirleaf, economista, política y actual presidenta de Liberia; Leymah Gbowee, incansable activista por los derechos de las mujeres en el mismo país; y Tawakkul Karman, una representante emblemática de la primavera árabe en Yemen.

Al explicar la elección de estas tres dirigentes, el presidente del comité que otorga el premio, el noruego Thorbjoern Jagland, sostuvo que se las galardonó en “recompensa por su lucha no violenta por la seguridad de las mujeres y de sus derechos a participar en los procesos de paz”.

Hasta el momento, sólo 15 mujeres –incluyendo las de este año– recibieron el Nobel de la Paz entre 111 premiados en esta categoría en toda la historia del galardón. El reconocimiento contempla también un millón y medio de dólares que será entregado el 10 de diciembre, en una ceremonia en Oslo.

A su manera, cada una de ellas ocupó un lugar en sus comunidades –sin esperar hombres salvadores– para enfrentar las injusticias y defender los derechos de los sectores más desfavorecidos en el norte africano y en el sur arábigo. Gbowee, dirigiéndose a las mujeres, sintetizó esta actitud con una frase: “No esperen por (Nelson) Mandela, no esperen por (Mahatma) Gandhi, no esperen por (Martin Luther) King. Ustedes son Mandela, Gandhi y King. Ustedes conocen sus cuestiones, sus preocupaciones, sus prioridades y son las mejores porque conocen las soluciones para sus problemas”.

Gbowee, de 39 años y madre de seis hijos, es una militante de movimientos pacifistas en Liberia que contribuyó a poner fin a la guerra civil. En 2002 comenzó su lucha no violenta, invitando a las mujeres a rezar y cantar por la paz, vestidas de blanco. Su esfuerzo garantizó la participación de las mujeres en las elecciones y contribuyó a la paz en la región. Además trabajó con enorme ternura en un dramático tema: la recuperación de los famosos niños soldados del sanguinario ejército del ex presidente Charles Taylor.

Su compatriota Sirleaf, de 72 años, fue la primera mujer elegida democráticamente presidenta de un país africano. Desde su asunción en 2006, trabajó para la reconstrucción de un país devastado por 14 años de guerras civiles, que causaron la muerte de 250.000 personas. Se la conoce como la “Thatcher de Monrovia”, por su fuerte tendencia de centroderecha.

El otorgamiento del Nobel a Sirleaf, una economista formada en Harvard que integró el Banco Mundial, causó cierta polémica en Liberia porque se dio cuatro días antes de las elecciones donde se presenta para un nuevo mandato. También porque en un principio había apoyado a Charles Taylor, ex mandatario liberiano actualmente detenido en La Haya acusado de crímenes de guerra. Luego giró y se convirtió en una férrea adversaria. Jagland justificó el galardón remarcando su lucha a favor de los cambios sociales.

La tercera laureada, la yemení Tawakkul Karman, es una periodista de 32 años que tuvo un papel preponderante en la lucha a favor de los derechos de las mujeres, de la democracia y de la paz en su país. Fundadora del grupo “Mujeres periodistas sin cadenas”, esta joven madre de tres hijos fue una de las principales líderes de las manifestaciones populares contra el eterno presidente Ali Abdalá Saleh. Inclusive por su actividad estuvo varias veces detenida.

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