Mirando la vidriera de la ganadería

Criadores del grupo Concordia-Chajarí recorrieron Colorado, Nebraska, Texas, Missouri y Dakota para conocer los modelos productivos de la cría vacuna estadounidense, analizando las tendencias del principal país exportador e importador de carne del mundo.

10deDiciembrede2011a las07:54

Hace algunas semanas, el grupo CREA Concordia-Chajarí realizó por esas tierras un recorrido que tuvo por objetivo conocer los modelos productivos de la cría vacuna estadounidense, analizando las tendencias del principal país exportador e importador de carne del mundo.


Para interpretar el modelo de cría de los estadounidenses e intentar compararlo con el argentino, se deben tener presentes tres diferencias fundamentales. En primer lugar, en la región donde realizan la cría, cuentan con sólo cinco meses de pasto seguidos, por siete largos meses de invierno con suelos cubiertos de nieve, lo que los obliga a la rigurosa rutina de alimentar al ganado a corral y seguir muy de cerca las pariciones.


Otra distinción es que el modelo productivo se basa en novillos mucho más pesados que los nuestros, terminados por sobre los 550 kilos, donde la cadena se comparte entre tres eslabones: el criador, que entrega el ternero pesado, criado a pasto, con más de 200 kilos; el recriador o “stocker back grounding”, quien lo lleva hasta los 400 kilos, y el feed lot, que lo termina con el peso final. La tercera diferencia es que en EE.UU. utilizan razas de madres más pesadas que las nuestras, cercanas a los 500 kilos.


Hoy, EE.UU. cuenta con un stock de 90 millones de cabezas, en descenso desde hace 10 años, y se estima que la oferta de terneros de este año será la más baja desde los años 50.

“En la década del 80 se destetaban 45 millones de terneros entre carne y leche. En los 90, el total destetado fue de 39 millones, y el año pasado la cifra fue de apenas 35 millones”, cuenta Orlando Williams, miembro del CREA Concordia-Chajarí.


El estado de Nebraska es el cuarto estado productor de carne vacuna de EE.UU. y el segundo en cantidad de feedlots -que arrojan 4,8 millones de cabezas gordas al mercado-. Es el estado criador por excelencia; sin embargo, tiene 18.000 productores cuya edad promedio no baja de los 70 años y una media de rodeo de 80 animales cada uno.

Los campos del estado de Colorado, por su parte, presentan una geografía pintoresca, con colinas onduladas entre algunas llanuras de pastizales naturales cortos. Están sobre el acuífero Ogallala, uno de los más grandes y famosos del mundo, que permite desarrollar agricultura con riego de pivotes de maíz, soja y trigo. Los inviernos son muy crudos, con temperaturas inferiores a los -20 °C.

El grupo CREA visitó un feedlot que ocupa unas 10.000 hectáreas con cultivos propios y dos tandas anuales, que terminan 24.000 cabezas cada una. Todos los animales son implantados con anabólicos, excepto los que se exportan a Japón o Corea, superando el kilo de aumento diario de peso.

Allí, el feedlot compra los animales con 400-450 kilos y los termina a base de grano, silo o subproductos de la destilería del maíz, que cuestan el 70% en relación con la materia seca del maíz y engordan un 40% más. “Antes, la consigna era sembrar maíz para dárselo de comer a los animales; hoy eso cambió: la consigna es sembrar maíz para la destilería, que entrega los subproductos para alimentar a los animales. Se agregó un eslabón más a la cadena”, explica Williams.

Al cruzar a South Dakota, los integrantes del grupo CREA visitaron un campo de 15.000 hectáreas con 1.000 vacas. La zona también es ondulada, con tapiz bajo de campos naturales. Allí, los inviernos son muy fríos y, por ello, un aspecto a destacar es la técnica de destete: consiste en darles de comer a la madre y a la cría en el lote, con una camioneta y una tolva durante 15 días. Luego se retiran las madres y se le da de comer a la cría durante una se

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