Camino a la salud ambiental

Muchos países ya aplican medidas de protección ambiental relacionadas con la medición de la huella de carbono en los productos que se comercializan. Peligros y beneficios potenciales para la Argentina y la región. Investigación a fondo de la Revista RIA.

20deDiciembrede2011a las17:02

En lo que a clima respecta, las fronteras no existen. El Cambio Climático es un hecho real, tangible y compartido. Se trata de un fenómeno que, si bien es generado localmente, tiene consecuencias globales.

Luego de la entrada en vigencia del protocolo de Kyoto en 2005, cuando las naciones firmantes acordaron una reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) entre 2008 y 2012 para evitar el calentamiento global, comenzó a destacarse un incipiente “mercado de carbono”.

“Se creó el concepto de ‘unidades de emisión’ para que los países que acrediten ahorro de carbono puedan venderlo a los generadores. Esto presenta la necesidad de rastrear la Huella de Carbono (HC)”, explica el profesional consulto del Grupo de Investigaciones en Gestión Ambiental del INTA, Ernesto Viglizzo.

La HC es una medida que sirve para cuantificar la cantidad de emisiones de GEI (expresadas en equivalente de Carbono) liberadas a la atmósfera como resultado de los procesos productivos.

Existen diversas versiones que indican que a partir del año que viene la Unión Europea (UE) exigirá el etiquetado de carbono de los productos que se comercialicen. Sin embargo, la Dirección de Negociaciones Económicas Multilaterales (DIREM) del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto informa a RIA que “hasta el momento no se tiene conocimiento de iniciativas legislativas en marcha en la UE en materia de exigencias de etiquetados obligatorios”, aunque destaca que ese bloque de países está elaborando “un sistema internacional de referencia de datos de ciclo de vida que sirva como herramienta de análisis”, como también una metodología de “huella ambiental”, que podría estar finalizada para septiembre de 2012.

A su vez, Estados Unidos también tramita una serie de proyectos de ley (Waxman-Markey / Lieberman-Graham) que limitarían las importaciones de bienes y servicios relacionados con la HC, (aunque su aprobación es todavía incierta y no se aplicarían a productos agropecuarios), mientras que Francia aprobó en 2010 la Ley Grenelle 2, que contiene requisitos de etiquetados de huella de carbono y ambientales. Esta normativa aún no se implementó dado que se encuentra en fase piloto desde julio de 2011 por el periodo de un año (en principio).

Estas medidas unilaterales, que distinguirían al comercio internacional según su contribución de GEI al ambiente, podrían hacer peligrar a las economías de países en vías de desarrollo que no se encuentran preparados para afrontar esta situación.

En este sentido, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), advierte en sus reglamentaciones que “las medidas para combatir este fenómeno, incluyendo las unilaterales, no deberían constituir medio de discriminación arbitraria o una restricción disimulada del comercio internacional” (art. 3.5).

Para la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, “en esta realidad, la huella de carbono nos pone frente a un dilema mucho más profundo, ya que podría nivelar el campo de juego para actores que tienen muy distintas capacidades”.

Así, determinar la HC de la producción de alimentos se convierte en un factor clave para la orientación de los procesos productivos y el cuidado de los recursos de esta región que en 2008 exportó el 27 por ciento de su producción a la UE y el 25 en 2009.

Ante eventuales etiquetados obligatorios, la DIREM también informa que la posición del país (presentada en foros multilaterales competentes en la materia) se relaciona con el hecho de que las medidas comerciales en proceso de ser diseñadas e impl

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