Crece la expectativa por el juicio en Nueva York que define los pagos de deuda de los próximos años
La decisión del tribunal definirá la suerte de la estrategia financiera argentina. Los analistas son cautos sobre el desenlace. El Gobierno ofertó reabrir el canje. Viajarían funcionarios.
El 27F está, ahora sí, a la vuelta de la esquina. El miércoles comienza a jugarse la suerte de la deuda externa argentina. Ese día, representantes del país deberán exponer ante la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York sus argumentos para intentar convencer a los magistrados para que reviertan el fallo del juez de primera instancia Thomas Griesa, que obliga al Gobierno a pagar al fondo buitre NML Capital u$s 1.330 millones por sus bonos en default.
Las probabilidades de éxito están repartidas entre ambos contendientes, según los expertos que siguen de cerca la sucesión de escritos y dictámenes que comenzó a mediados de 2011, cuando NML Capital, el fondo de Elliot, encontró en la cláusula de pari passu contenida en los bonos ahora en default un nuevo argumento para reclamar por sus tenencias de deuda impaga. Según esa visión, ese tratamiento igualitario no se cumple porque la Argentina paga regularmente vencimientos de la deuda reestructurada, pero no abona los títulos en default.
La pertinencia del reclamo en base a la cláusula de pari passu ya fue reconocida por la Cámara de Apelaciones en octubre. El tribunal devolvió la sentencia a Griesa para que definiera cuánto y cómo debía pagar la Argentina.
El magistrado dictaminó que el país debía constituir una cuenta de garantía y depositar el 100% del reclamo, de u$s 1.330 millones, antes de pagar el cupón PBI, en diciembre. Caso contrario, el juez dispuso que los agentes financieros que intervienen en la operación debían retener a prorrata el dinero.
La Argentina apeló, la cámara suspendió el fallo, estableció un cronograma de presentación de escritos y la audiencia del miércoles como corolario, en la que los representantes del país y de NML Capital dispondrán de una veintena de minutos para exponer sus puntos de vista. También podrán argumentar los fondos de inversión aliados al país que tienen bonos reestructurados y que fueron aceptados por el tribunal de segunda instancia como parte. En sus escritos, el Gobierno propuso reabrir el canje de deuda como alternativa.
Según la consultora Empiria, del economista Hernán Lacunza, en el escenario optimista, los intermediarios (BoNY) no serían susceptibles de ser alcanzados por un eventual embargo al momento del pago (por lo que) la causa devendría abstracta.
Este es uno de los principales argumentos del país para rechazar el planteo de Griesa. El Bank of New York, como agente fiduciario, solo facilita los pagos que realiza la Argentina a los bonistas y no podría ser embargado. Lo mismo ocurriría con los agentes de clearing. Estas entidades financieras se presentaron con el país para alertar que dar cumplimiento a la disposición de Griesa atentaría contra la estabilidad financiera global y contra Estados Unidos como plaza en la que se realizan reestructuraciones.
La misma lógica usó el gobierno de Estados Unidos, a través de los departamentos de Justicia y Estado y del Tesoro, para presentarse como amicus curiae de Argentina. Si bien el gobierno de Obama reconoce reiterados incumplimientos financieros del país (Club de París, sentencias en el Ciadi), alerta que el fallo de Griesa perjudica los intereses del país del Norte como plaza financiera global. Del otro lado, los fondos litigantes esgrimen que el fallo de Griesa no pondrá en peligro otros canjes, porque las emisiones de deuda de la última década tienen cláusulas de renegociación que obligan a la minoría a aceptar el canje si una mayoría especial (superior al 60%) da su consentimiento. Bajo esta lógica, el país no estaría hoy enfrentando litigios, porqu
