En tales circunstancias, no sólo es recomendable planificar la campaña en función de los ingresos reales a cosecha que quedarían a partir de la no devolución de los saldos de IVA, sino que además es conveniente construir el modelo de negocios a partir de ese escenario.
Traducido: la gestión de la campaña 2013/14 debe considerar que una proporción creciente de la rentabilidad probable será “prestada” de manera forzosa al gobierno nacional con devolución en un plazo no especificado (que en promedio es del orden de un año, aunque el plazo en algunos casos es superior).
Un modelo de producción a porcentaje en campo de terceros, lejos de tratarse de una solución, podría, en la actual coyuntura, terminar generando un agravamiento de los problemas existentes. Eso porque el hecho de compartir el riesgo agronómico con el dueño del campo tiene como contrapartida la generación de un ingreso esperado menor en un año climático normal y esa situación, si se vienen arrastrando grandes saldos de IVA, puede terminar de desfinanciar por completo al empresario agrícola.
