Socios del Mercosur deberían imitar a Brasil con la UE
Las tendencias proteccionistas, las crisis de los países integrantes y las cuestiones políticas jugaron en contra del éxito del Mercosur.

En 1991, cuando Brasil se unió a tres de sus vecinos para formar el Mercosur, el pacto era considerado la respuesta sudamericana a la integración europea. Es una señal de su fracaso que, veinteaños después de que el bloque comenzara a negociar con la UE, Brasilia esté tratando ahora de cerrar su propio acuerdo con Bruselas.
En parte, el Mercosur ha sido una víctima de las circunstancias. Se esperaba que un mercado único prepararía a las compañías de la región para competir globalmente. Pero sus instituciones estaban en sus inicios cuando la crisis económica en Argentina cambió los términos del comercio y provocó un círculo vicioso de proteccionismo y represalias. Las peleas continúan desde entonces. No sorprende que esta problemática alianza haya firmado unos pocos acuerdos con países no miembros.
